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Ciudad de México.- La megaplanta de amoniaco proyectada en Topolobampo volvió al centro de la discusión nacional este lunes, luego de que activistas de Greenpeace México y del Colectivo ¡Aquí No! llevaron su rechazo hasta el Zócalo de la Ciudad de México.
La protesta ocurrió frente a Palacio Nacional, donde los manifestantes pidieron a la presidenta Claudia Sheinbaum frenar el proyecto desarrollado por Grupo Proman mediante Gas y Petroquímica de Occidente (GPO).
El reclamo llegó al Zócalo capitalino
Un grupo de alrededor de 20 activistas se concentró en la plaza. Dos de ellos colocaron en el asta bandera el mensaje “Presidenta: proteja Topolobampo”, mientras otra manta con la frase “¡En México no!” fue extendida sobre la plancha.
Greenpeace señaló que la planta tendría una capacidad de producción de 2 mil 200 toneladas métricas de amoniaco al día. La organización y los colectivos opositores sostienen que su operación podría generar consecuencias para la laguna de Ohuira, las comunidades cercanas y las especies que habitan el área.
El proyecto ha generado oposición principalmente por sus posibles efectos ambientales y por compromisos que habitantes de la zona consideran pendientes de cumplir por parte de la empresa.
El proyecto todavía sigue
Mientras la protesta ocurría en el Zócalo, La presidenta Claudia Sheinbaum habló del tema durante su conferencia matutina y dejó claro que la construcción no ha sido cancelada.
La presidenta explicó que su gobierno lleva cerca de tres meses realizando consultas y asambleas con habitantes de las comunidades involucradas. En estas reuniones participan dependencias federales como Semarnat, Segob y Conagua.
Sheinbaum recordó que la construcción comenzó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y que en ese periodo se realizó una consulta pública cuyo resultado fue favorable al proyecto.
Sin embargo, las inconformidades posteriores llevaron al Gobierno federal a regresar a la zona para escuchar directamente a las comunidades y revisar las condiciones bajo las cuales fue autorizado el proyecto.
Uno de los puntos que se encuentra bajo revisión son los compromisos adquiridos por la empresa. De acuerdo con la mandataria, existen reclamos de pobladores que consideran que algunas de esas obligaciones no se han cumplido.
También se analiza la situación ambiental de la laguna de Ohuira, incluida la contaminación que ya existe en la zona y las medidas que tendrían que aplicarse para evitar que la operación de la planta genere nuevos impactos.
Sheinbaum sostuvo que todavía no existe una determinación definitiva y que el proceso continuará hasta conocer los planteamientos de las comunidades.
Por ahora, la obra continúa y no existe una orden federal para cancelarla. La decisión final dependerá de las consultas, la revisión de los compromisos de la empresa y el análisis de las condiciones ambientales de la zona.