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Ciudad de México.- El caso del contralmirante Fernando Farías Laguna dio un nuevo giro internacional: tras ser detenido en Argentina con documentación falsa, el Gobierno de México ya puso en marcha el reloj para traerlo de vuelta al país, ahora bajo la figura de deportación acelerada.
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la prioridad es clara: que el exfuncionario regrese a México sin rodeos legales, aprovechando que su ingreso a territorio argentino habría sido irregular.
“Se está solicitando la deportación y, en caso de que no fuera así, se establecerían condiciones de extradición”
Explicó la mandataria, aunque dejó ver que la ruta preferida es la expulsión directa.
Sheinbaum explicó que la indagatoria derivó en una estructura dedicada al contrabando de combustible y la emisión de facturas apócrifas, en la que habrían participado incluso elementos vinculados a la Marina.
La narrativa oficial insiste en un punto: la red ya fue desarticulada. Sin embargo, las detenciones continúan y el caso sigue abriendo nuevas líneas de investigación.
Marina y FGR: depuración en curso
El Gobierno federal sostiene que la Secretaría de Marina ha colaborado en las investigaciones y que no habrá excepciones si aparecen más nombres involucrados.
“Cualquier persona implicada será investigada”, ha sido el mensaje reiterado desde el gabinete de seguridad, que ahora se concentra en cerrar el caso Farías tras su intento de huida.
El siguiente paso: traerlo de vuelta
Con la detención confirmada en Argentina, el proceso entra en una fase diplomática y legal: deportación primero, extradición si falla la primera vía.
En los hechos, el caso ya dejó de ser solo un expediente judicial nacional. Ahora es una operación internacional que busca cerrar uno de los capítulos más delicados del combate al llamado “huachicol fiscal” en el arranque de 2025.