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Irán.- La derrota electoral de Donald Trump se convirtió en un nuevo argumento de confrontación para el gobierno de Irán, que responsabilizó al presidente estadounidense de involucrar a su país en una guerra y sostuvo que los resultados de las elecciones intermedias reflejan el rechazo de la población a los conflictos armados.
El presidente del Parlamento iraní y principal negociador de ese país, Mohamad Baqer Qalibaf, respaldó el resultado electoral y aseguró que los estadounidenses enviaron un mensaje contra la guerra, ya sea por motivos de conciencia o por el impacto económico que representa.
«Los estadounidenses dijeron no a la guerra y nosotros respaldamos este mensaje», publicó en X.
La postura también fue respaldada por el portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, quien acusó a Trump de actuar por arrogancia y codicia, además de señalar que su cercanía con Israel terminó por arrastrar a Estados Unidos a una confrontación con Irán.
Teherán convierte la derrota en mensaje
Las declaraciones iraníes coincidieron con las movilizaciones realizadas en Teherán por el aniversario 47 de la toma de la embajada estadounidense, ocurrida en 1979.
Durante las concentraciones, manifestantes exhibieron pancartas contra Trump, con imágenes del mandatario estadounidense tras las rejas, encadenado y en caricaturas que lo ridiculizaban. También aparecieron mensajes amenazantes contra el presidente.
La conmemoración recuerda la retención de 52 diplomáticos estadounidenses durante 444 días, un episodio que marcó el deterioro de las relaciones entre ambos países y que volvió a cobrar relevancia tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de febrero.
La embajada iraní en Líbano también aprovechó el resultado electoral para comparar la situación de Trump con la del expresidente Jimmy Carter, cuya derrota en 1980 estuvo relacionada, entre otros factores, con la crisis de los rehenes en Teherán.
Irán descarta un cambio de postura
Sin embargo, el revés republicano no modificó las advertencias del líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, quien rechazó que una alternancia política en Washington pueda terminar con las diferencias entre ambos gobiernos.
El dirigente sostuvo que Estados Unidos mantiene como objetivo la capitulación de Irán y consideró equivocada cualquier expectativa de que un cambio de partido permita mejorar la relación mediante concesiones.
Mientras tanto, los dos países mantienen negociaciones indirectas con la mediación de Qatar para encontrar una salida al conflicto. Los contactos no han conseguido un acuerdo y Teherán ha cuestionado la respuesta estadounidense a sus condiciones para detener la guerra.
La tensión aumentó nuevamente después de que Estados Unidos atacara territorio iraní por primera vez en dos meses, en una operación calificada como limitada, pero que reavivó los temores de una nueva escalada militar.