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Teherán.— Irán y Omán están a punto de cerrar un acuerdo para reabrir el paso de barcos por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo que ha estado bloqueada.
Este movimiento solucionaría un problema urgente para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al destrabar el tráfico comercial, pero le daría a Irán un control estratégico que no tenía antes de la guerra.
Nuevas rutas marítimas y tarifas de servicio
Según el plan, los barcos que entran al Golfo Pérsico usarán un canal controlado por Irán y pegado a su costa, mientras que los buques que salen de la zona pasarán por una ruta cercana a Omán.
Las autoridades iraníes aseguran que no cobrarán un peaje tradicional, sino una "tarifa de servicio" para pagar la seguridad y el impacto ambiental, dinero que se repartirán a la mitad con Omán.
Posturas enfrentadas y bloqueo naval activo
Sin embargo, un funcionario de Estados Unidos descartó esta versión y afirmó que las rutas temporales no requerirán permisos de Irán ni implicarán el cobro de tarifas a los buques de carga.
Por su parte, Irán advierte que el estrecho seguirá cerrado hasta que Washington levante el bloqueo naval a sus puertos y ambos países retomen el plan de 14 puntos firmado en Islamabad.
Para reducir la tensión económica, el gobierno estadounidense podría emitir exenciones a las sanciones, permitiendo que Irán vuelva a vender y entregar su petróleo de manera legal.