Tabla de contenido
Ciudad de México.— Algunos árboles utilizados en las ciudades para aumentar las áreas verdes pueden contribuir a la contaminación del aire, especialmente a la formación de ozono, de acuerdo con una investigación publicada en la revista Science Advances.
El estudio analizó el caso de Beijing, China, donde los investigadores encontraron que la vegetación urbana tuvo una participación importante en los procesos químicos que producen ozono.
Sauces y álamos liberan compuestos que forman ozono
Los investigadores encontraron que alrededor de 35% de los árboles de Beijing son especies que emiten isopreno, principalmente sauces y álamos. Este compuesto es liberado por las plantas durante la fotosíntesis.
Entre mayo y julio de 2021, la vegetación representó aproximadamente 10% de las emisiones totales de compuestos orgánicos volátiles (COV) en Beijing. El resto provino principalmente de actividades humanas, como el transporte y la industria.
La vegetación aportó 52% de los compuestos que forman ozono
Aunque las actividades humanas emitieron una mayor cantidad de COV, los investigadores estimaron que la vegetación representó 52% de las sustancias químicas que posteriormente participan en la formación de ozono.
El ozono se produce cuando los COV reaccionan con óxidos de nitrógeno en presencia de luz solar. En concentraciones elevadas puede afectar las vías respiratorias.
El equipo también revisó las especies de árboles presentes en 24 grandes ciudades y estimó sus posibles emisiones de isopreno. En algunas ciudades, como Sídney y Melbourne, el potencial de emisión sería incluso mayor que en Beijing.
El calor aumenta la producción de estos compuestos
La investigación encontró además que las temperaturas elevadas pueden intensificar el problema. A 35 °C, la velocidad de reacción de los compuestos emitidos por la vegetación fue siete veces mayor que a 20 °C.
La contribución de la vegetación a la reactividad química pasó de 21% a 20 °C a 74% a 35 °C.
Los autores plantean que estos resultados deben tomarse en cuenta al seleccionar especies para las zonas urbanas, especialmente ante el aumento de las temperaturas. El objetivo no es dejar de plantar árboles, sino considerar también qué especies generan menos compuestos que favorecen la formación de ozono.