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Ciudad de México.- Rusia pondrá en marcha un proyecto de perforación profunda en el Ártico con un objetivo poco común: intentar demostrar que el petróleo puede formarse en las profundidades de la Tierra sin depender de restos de plantas o animales.
La iniciativa contempla la perforación de pozos de hasta ocho kilómetros de profundidad en la región ártica de Komi, cerca del histórico Pozo Superprofundo de Kola, uno de los proyectos científicos más conocidos de la era soviética.
Perforaciones en el Ártico buscan probar la teoría del “petróleo infinito”
El proyecto es impulsado por la Universidad de Minería de San Petersburgo y retoma una antigua teoría soviética que sostiene que grandes depósitos de petróleo pueden generarse mediante procesos geológicos naturales, sin materia orgánica.
Si esa hipótesis fuera comprobada, significaría que el petróleo podría considerarse un recurso renovable o prácticamente inagotable. Sin embargo, la comunidad científica internacional no respalda actualmente esa idea.
Investigaciones previas y diversos intentos de perforación realizados durante décadas no han encontrado yacimientos comerciales de petróleo que carezcan de un origen biológico identificable.
Científicos cuestionan la hipótesis y piden evidencias
Expertos citados por la revista Science señalan que, aunque algunos hidrocarburos simples pueden formarse mediante procesos químicos naturales, las grandes reservas de petróleo conocidas presentan características que apuntan a un origen orgánico.
El proyecto también ha generado debate por sus implicaciones económicas y energéticas. Analistas consideran que la idea de un petróleo “sin fin” podría reforzar los argumentos de quienes buscan retrasar la transición hacia fuentes de energía renovables.
Además de poner a prueba la teoría, las perforaciones servirán para ensayar nueva tecnología rusa de exploración profunda.
Por ahora, los responsables del proyecto no han detallado qué evidencias esperan encontrar para demostrar la existencia de grandes reservas de petróleo generadas exclusivamente por procesos geológicos. La iniciativa comenzará este mes y reabre un debate científico que lleva décadas sin resolverse.