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Ciudad de México.– Crecer en la era digital no es tarea fácil. Detrás de cada hora frente a la pantalla, muchos adolescentes se enfrentan en silencio a una constante necesidad de aprobación, pérdida de autoestima y síntomas depresivos. Así lo advirtió Guillermo Méndez Patiño, psicólogo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), quien hizo un llamado a no normalizar estos malestares y a entender que los entornos virtuales están ejerciendo una presión inédita sobre la salud mental de los jóvenes.
Para responder a esta realidad, el IMSS ha reforzado sus estrategias de atención, invitando a papás, mamás y tutores a acercarse a su Unidad de Medicina Familiar (UMF) más cercana ante cualquier cambio de conducta que detecten en sus hijos. El especialista subrayó que el hogar tiene que convertirse en el primer espacio seguro para los menores: un lugar donde puedan expresar lo que sienten sin el temor a ser juzgados o a que sus preocupaciones sean minimizadas.
Las cifras de una realidad silenciosa
Los desafíos que enfrentan los jóvenes están respaldados por datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. En México, la presión digital y social ya muestra huellas claras:
- 31.1% de los adolescentes presenta al menos un síntoma depresivo.
- 24.8% de la población de entre 10 y 19 años reporta que no logra dormir bien.
- 7.8% de los jóvenes confiesa que rara vez o nunca ha disfrutado de la vida.
Méndez Patiño explicó que estos factores los vuelven mucho más vulnerables a los riesgos de la red, incluyendo la participación en retos virales peligrosos debido a la búsqueda de pertenencia.
Pensamiento crítico y límites con afecto
Más que prohibir la tecnología, el camino es el acompañamiento. El especialista del IMSS destacó la importancia de escuchar activamente a los hijos y ayudarlos a desarrollar un pensamiento crítico que les permita discernir si lo que ven en Internet es real, saludable o seguro.
"El reto es establecer límites sanos en el uso de las pantallas, fomentar actividades físicas y sociales, y garantizar buenos hábitos de sueño en un entorno construido desde el afecto", afirmó.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
El IMSS recuerda que la tristeza profunda o la irritabilidad constante no siempre son "cosas de la edad". Se debe acudir de inmediato con un profesional si el adolescente presenta:
- Aislamiento prolongado o pérdida de interés en sus amigos.
- Abandono de las actividades que antes disfrutaba.
- Cambios bruscos en sus hábitos de sueño o alimentación.
- Baja repentina en su rendimiento escolar.