Tabla de contenido
Ciudad de México.- La luna de miel financiera del Gobierno federal enfrenta su examen más severo en el sector energético. A través de una carta de carácter urgente, la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros (AMESPAC) exigió la intervención inmediata de la presidenta Claudia Sheinbaum y de los secretarios de Hacienda, Energía y Economía para resolver un gigantesco impago de Petróleos Mexicanos (Pemex) que supera los 27 mil 240 millones de pesos (más de 1,553 millones de dólares).
La organización, que agrupa a 49 de los contratistas de exploración y extracción más importantes del país, denunció la existencia de "graves irregularidades" en el sistema de facturación de la petrolera estatal.
El corazón del conflicto radica en el año 2024. Aunque la asociación que preside Rafael Espino de la Peña reconoció que los pagos correspondientes a 2025 y 2026 se han ido cubriendo parcialmente con mecanismos bancarios, los pasivos arrastrados de la administración pasada siguen congelados. Según el gremio, Pemex mantiene bloqueada la emisión de los códigos de pago (COPADE) para trabajos que ya fueron entregados y concluidos, asfixiando por completo la cadena de valor de la industria nacional.
Sombra sobre Wall Street y la calificación soberana de México
La advertencia de los petroleros no se limita a un problema de flujo de efectivo local; el impacto ya escaló al terreno internacional. Debido al colosal retraso, las multinacionales del sector que cotizan en los mercados de EU se están viendo obligadas a reflejar estas deudas de dudoso cobro en sus estados financieros, bajo la estricta lupa de la Bolsa de Nueva York y la Comisión de Bolsa y Valores de EU (SEC).
La AMESPAC fue lapidaria al señalar que este "olvido" financiero de Pemex podría terminar hundiendo la calificación de la deuda de la paraestatal y, por efecto dominó, la deuda soberana de México.
De ocurrir, el golpe financiero dinamitaría los ambiciosos objetivos de infraestructura del recién anunciado "Plan México" de la actual administración. Ante la bomba de tiempo, los empresarios exigen una mesa de conciliación inmediata y un mecanismo claro de pago; el balón ahora está en la cancha de Sheinbaum.