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"No es de 'cuchi cuchi', es pasión": Diana Bracho rompe tabúes sobre el sexo en la tercera edad con su nueva película

A sus 81 años, la primera actriz Diana Bracho protagoniza "Toda el agua del mundo", una cinta independiente filmada en su propia casa y tras una cirugía de columna.

La producción aborda el amor, los celos y el erotismo explícito sin filtros ni tapujos.
La producción aborda el amor, los celos y el erotismo explícito sin filtros ni tapujos.

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Ciudad de México.- Para la industria del entretenimiento, llegar a la vejez suele significar el fin de la vida activa, el deseo y la sensualidad. Sin embargo, Diana Bracho está lista para demostrar todo lo contrario. A sus 81 años, la icónica actriz mexicana no solo se mantiene vigente, sino que decidió tomar las riendas de la narrativa para sacudir las pantallas con una historia de amor, erotismo y celos que desafía la visión paternalista con la que el cine suele retratar la vejez.

Se trata de Toda el agua del mundo, un largometraje actualmente en posproducción que nació de la propia mente de Bracho (originalmente planeado como una novela tras su libro de poemas) y que fue cobrando vida bajo la dirección de Diego del Río.

Escenas explícitas y sin "coaches de intimidad"

La película narra el apasionado e intenso romance entre una concertista de piano mexicana de renombre internacional (Bracho) y un pintor francés (interpretado por el actor natural Patrice Gouy). Lejos de los clichés donde los adultos mayores son vistos con lástima, fragilidad o como personajes puramente secundarios, la cinta apuesta por la intensidad dramática y física.

La actriz adelanta que el filme contará con escenas atrevidas y explícitas para las cuales, bajo su propia visión artística, no consideró necesario utilizar la figura de un coach de intimidad.

“Se piensa que a esa edad es el fin de la pasión, del amor, de la sexualidad y para nada es así. Culturalmente se piensa que una no puede ser atractiva y te congelas. Los personajes están viviendo una pasión realmente, no es de ‘cuchi cuchi, mi viejito’”, recalca la actriz con el carácter que la caracteriza.

Filmada a contracorriente: El rechazo de Eficine y el rodaje recién operada

Llevar este proyecto a la realidad requirió de una verdadera labor de amor y resistencia cinematográfica. La producción fue rechazada por los evaluadores del estímulo fiscal Eficine, un golpe financiero que, lejos de frenarlos, unió al equipo. Figuras del calibre del ganador del Oscar Eugenio Caballero se sumaron al diseño de producción sin cobrar, mientras que la propia Diana Bracho puso su ropa y convirtió su hogar en el set principal del rodaje.

El reto no fue solo financiero, sino también físico. Bracho filmó la película prácticamente recién operada de la columna, desafiando los dolores cotidianos que hoy la obligan a usar bastón y mantener reposo intermitente.

A pesar de las tres semanas y media de intensos llamados diarios, la actriz de clásicos como El castillo de la pureza asegura que el set fue su mejor medicina: "En cuanto estaba ahí, todo se olvidaba. Yo digo que es por pasión que sigo". (Con información de El Universal).

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