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Gales.- Un niño de ocho años logró pedir ayuda y mantener la calma mientras él y su abuelo eran arrastrados por las corrientes del Canal de Bristol después de que su kayak volcara durante un paseo en la costa del sur de Gales.
Marley permaneció sobre la embarcación mientras su abuelo, David Jones, se sostuvo en el agua para evitar que ambos se separaran. La situación se complicó cuando el hombre no pudo volver a subir al kayak y comenzó a ser arrastrado junto con su nieto mar adentro.
Corrientes los alejaron kilómetros
Al percatarse de que no podían regresar a la orilla, Marley utilizó un teléfono celular guardado en una bolsa impermeable para llamar a su abuela. La mujer contactó a los servicios de emergencia y activó el operativo de rescate.
Cuando los voluntarios de la RNLI llegaron a la zona, abuelo y nieto ya habían recorrido cerca de cuatro kilómetros impulsados por las corrientes en apenas 25 minutos.
Los rescatistas encontraron a Marley sentado sobre el kayak, mientras David seguía en el agua sosteniéndose de la embarcación. Para entonces, el hombre mostraba señales de agotamiento y frío tras permanecer varios minutos en el mar.
Aunque el día era soleado, la temperatura del agua rondaba entre los 11 y 12 grados centígrados, condiciones que pueden afectar rápidamente incluso a personas con experiencia.
Reconocimiento por su serenidad
Días después del rescate, Marley y su familia visitaron la estación de salvamento de Barry Dock, donde el menor recibió una medalla especial por la calma y madurez que mostró durante la emergencia.
Los integrantes del equipo destacaron que el niño mantuvo la tranquilidad en todo momento, compartió su ubicación y ayudó a pedir ayuda sin perder el control de la situación.
Según los rescatistas, tanto Marley como su abuelo actuaron correctamente al portar chalecos salvavidas, llevar un teléfono protegido contra el agua, solicitar ayuda a tiempo y permanecer junto al kayak, lo que facilitó su localización.
David agradeció la intervención de los voluntarios y aseguró que la llegada del bote salvavidas representó un alivio cuando comenzaba a perder fuerzas por el cansancio y el frío.
La organización recordó que, ante cualquier emergencia en el mar o en la costa, se debe solicitar ayuda de inmediato para acelerar las labores de rescate.