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Ciudad de México.— La relación entre los videojuegos violentos y la agresividad lleva décadas generando preocupación. La saga Grand Theft Auto ha estado en el centro de esa discusión desde el lanzamiento de GTA III en 2001, pero la evidencia científica no es tan clara como suele plantearse.
Algunos estudios sí han encontrado una relación entre jugar videojuegos violentos y ciertas conductas o pensamientos agresivos. Sin embargo, los investigadores señalan que esto no significa que los videojuegos provoquen directamente violencia en la vida real.
Estudios encuentran efectos, pero no una relación directa con delitos
Brad Bushman, investigador de la Universidad Estatal de Ohio, sostiene que los videojuegos violentos pueden ser uno de varios factores relacionados con la agresividad, aunque existen otros elementos importantes, como la provocación, las condiciones socioeconómicas, el consumo de alcohol y ciertos rasgos de personalidad.
Chris Ferguson, profesor de psicología de la Universidad Stetson, ha encontrado resultados diferentes. Según sus investigaciones, los videojuegos pueden provocar frustración o cambios momentáneos en el estado emocional, pero esos efectos no necesariamente se traducen en comportamientos agresivos.
Los videojuegos se volvieron más populares mientras bajaba el crimen violento
Un dato utilizado en la discusión es que el crecimiento de los videojuegos violentos no coincide con un aumento general de los delitos violentos en Estados Unidos. El artículo señala que la tasa de homicidios estimada en 2025 fue de 4.1 por cada 100 mil habitantes, mientras que el crimen violento cayó 49 por ciento entre 1993 y 2022.
Eso no demuestra que los videojuegos sean inofensivos, pero sí dificulta afirmar que sean una causa directa de la violencia criminal.
La discusión científica continúa. Algunos investigadores estudian incluso posibles efectos positivos de los videojuegos, como el desarrollo de conductas prosociales bajo determinadas condiciones. Con GTA VI nuevamente en el centro de la atención, la conclusión más prudente es que jugar videojuegos violentos no equivale automáticamente a convertirse en una persona violenta.