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Washington.— Después de seis meses de guerra intermitente con Estados Unidos, Irán se considera en una posición más fuerte de lo que Washington esperaba y parece dispuesto a mantener el conflicto durante meses, de acuerdo con nuevos informes de inteligencia estadounidense citados por The New York Times.
Los informes señalan que el gobierno iraní ha adquirido una mejor idea de sus capacidades militares, pero también de los límites que tiene Estados Unidos para mantener una campaña prolongada de ataques.
Irán mantiene misiles y presión sobre el estrecho de Ormuz
Según funcionarios estadounidenses citados por The New York Times, Irán conserva una cantidad importante de misiles y drones y considera que tiene capacidad para seguir atacando objetivos estadounidenses y presionando el tráfico marítimo.
El estrecho de Ormuz es uno de los principales puntos de presión. Antes de la guerra, por esa vía pasaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Irán ha utilizado ataques contra barcos y amenazas sobre la navegación para aumentar la presión económica sobre Estados Unidos y otros países.
Los nuevos enfrentamientos ya han provocado afectaciones al transporte marítimo y un aumento en los precios de los combustibles. Reuters informó que la campaña estadounidense de sanciones y bloqueo al petróleo iraní está afectando la economía de Teherán, pero hasta ahora no ha conseguido obligar a sus dirigentes a aceptar las condiciones de Washington.
El conflicto tampoco parece cercano a una solución. La administración de Donald Trump ha insistido en mantener la presión económica y militar, mientras funcionarios estadounidenses reconocen que Irán podría intentar prolongar la confrontación hasta las elecciones legislativas de noviembre.
También preocupa una nueva ola de ataques cibernéticos
Los informes estadounidenses advierten además sobre las capacidades de grupos de hackers vinculados con Irán.
Funcionarios citados por el diario estadounidense señalaron que estos grupos podrían intentar atacar infraestructura de agua, petróleo y gas en Estados Unidos. A finales de julio, más de 100 sistemas de agua fueron afectados por ciberataques atribuidos probablemente a operadores vinculados con Irán.
Aunque esos ataques no hicieron que el agua dejara de ser segura para beber, en algunos casos provocaron interrupciones que obligaron a operadores a realizar procedimientos manuales.
El vicepresidente J.D. Vance reconoció esta semana que Irán podría continuar intentando afectar a Estados Unidos mediante operaciones cibernéticas, aunque aseguró que la capacidad de Teherán para alterar de manera importante la vida cotidiana de los estadounidenses sigue siendo limitada.
Mientras tanto, la posibilidad de una nueva escalada permanece abierta. AP reportó que Irán continúa respondiendo a los ataques estadounidenses y que el tráfico por el estrecho de Ormuz permanece muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto.
El panorama descrito por la inteligencia estadounidense es, por tanto, el de una guerra que puede prolongarse y en la que Irán considera que todavía tiene capacidad para mantener la presión sobre Estados Unidos.