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Ciudad de México.- La discusión sobre quién debe dirigir el Instituto Politécnico Nacional se movió este miércoles hacia un terreno poco habitual, la participación directa de su comunidad.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo planteó impulsar una consulta entre estudiantes para perfilar la terna de aspirantes a la dirección general.
La idea no cambia —al menos por ahora— las reglas formales, pero sí busca alterar el punto de partida, cómo se construyen las candidaturas en una institución que históricamente ha dependido del Ejecutivo federal.
Una consulta como punto de partida
En medio de manifestaciones estudiantiles dentro del Instituto Politécnico Nacional, la mandataria apostó por abrir el proceso. Según explicó, el objetivo es “democratizar” la elección e incorporar la voz de estudiantes, docentes y trabajadores.
“Vamos a hacer una consulta en el Poli para la próxima dirección. Vamos a democratizar la elección del director del Politécnico Nacional”, dijo.
El mecanismo, sin embargo, sigue en construcción. No hay aún claridad sobre su alcance, si será vinculante o cómo se garantizará la representatividad.
Un relevo que reaviva tensiones
El cambio en la dirección está previsto para diciembre, pero el tema ha ido más allá de los tiempos administrativos. Ha reactivado debates de fondo sobre autonomía, gobernanza y el papel del gobierno federal en la vida interna del IPN.
A diferencia de otras instituciones como la UNAM, el Politécnico no cuenta con autonomía plena, lo que deja la designación final en manos de la Presidencia. De ahí que la consulta propuesta funcione más como un filtro político y social que como un mecanismo legal definitivo.
Reconocimiento y contexto
Durante su intervención, Sheinbaum también destacó la gestión del actual director, Arturo Reyes Sandoval, subrayando su perfil académico y los avances en su administración, como el aumento de la matrícula en alrededor de 30 mil estudiantes.
Ese crecimiento, junto con el fortalecimiento de la investigación, forma parte del contexto en el que se dará la sucesión, una institución en expansión, pero con demandas internas sobre cómo se toman las decisiones.
Especialistas advierten que una consulta de este tipo podría marcar un precedente en organismos públicos no autónomos. Pero también ponen el foco en los detalles: metodología, participación real y el peso que tendrá el resultado.
Por ahora, la propuesta abre más preguntas que certezas. Y coloca al IPN en el centro de una discusión más amplia: quién decide, y cómo, el rumbo de las instituciones públicas en México.