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Decreto federal sobre Puerto Loreto desata alarma por impacto en especies protegidas

Colectivos advierten que la llegada de megacruceros y embarcaciones de gran escala pondría en riesgo el hábitat de la ballena azul y otras especies protegidas del Golfo de California

Ambientalistas rechazan apertura de Puerto Loreto a megabuques y comercio internacional

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Baja California Sur.- Durante años, Loreto vendió al mundo una postal tranquila del Golfo de California. Ballenas azules cruzando aguas protegidas, pescadores viviendo del mar y turistas llegando para observar una biodiversidad que convirtió a la región en uno de los símbolos ambientales de Baja California Sur.

Ahora, ese equilibrio quedó atrapado en medio de una pelea política y ecológica que enfrenta al gobierno federal con colectivos ambientalistas y habitantes del puerto.

La tensión comenzó después de que el gobierno de Claudia Sheinbaum autorizó una nueva operación marítima para Loreto. La medida permite que el puerto reciba embarcaciones de altura y fortalezca actividades comerciales dentro de rutas internacionales del Pacífico.

Para las autoridades federales, se trata de una actualización logística. Para organizaciones civiles, significa abrir la puerta a un modelo industrial que podría transformar por completo la vida marina de la zona.

Turismo contra megabuques

Lo que realmente preocupa a ambientalistas y habitantes es el tipo de actividad que podría instalarse alrededor del puerto.

Loreto construyó gran parte de su economía alrededor del turismo ecológico, la pesca artesanal y el avistamiento de ballenas, especialmente de la ballena azul, considerada el animal más grande del planeta.

La coalición Ballenas o Gas sostiene que el aumento de tráfico marítimo pesado alteraría el ecosistema del Parque Nacional Bahía de Loreto, área natural protegida reconocida internacionalmente por la UNESCO.

Las organizaciones advierten que el ruido submarino de megacruceros y embarcaciones de gran tamaño afecta la orientación y migración de especies marinas, además de elevar riesgos de contaminación en aguas donde también habitan tortugas, tiburones y delfines protegidos.

En la región, la discusión ya empezó a sentirse como un choque entre dos proyectos distintos de desarrollo. Uno apuesta por ampliar la infraestructura marítima y comercial. El otro intenta conservar una economía mucho más ligada a la naturaleza y al turismo de bajo impacto.

El puerto divide posturas

La controversia alcanzó rápidamente al gobierno estatal. El gobernador de Baja California Sur, Víctor Manuel Castro Cosío, se deslindó del decreto y aseguró que su administración no impulsó el cambio para Loreto.

El mandatario dejó abierta la posibilidad de revisar la decisión si la comunidad lo exige y afirmó que ningún proyecto económico debe imponerse sobre la vocación ambiental y turística del municipio.

Sus declaraciones aparecieron mientras crece la presión de colectivos ciudadanos que acusan al gobierno federal de ignorar advertencias ambientales ya existentes dentro del propio Programa de Manejo del parque nacional.

El documento oficial, publicado años antes del decreto, identificaba el tránsito de megacruceros como un riesgo para la supervivencia de la ballena azul y para el equilibrio del ecosistema marino.

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