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Golpes a capos no han frenado la violencia, advierte análisis sobre México

Un análisis del International Crisis Group sostiene que la estrategia de seguridad de Claudia Sheinbaum enfrenta obstáculos para desmantelar las estructuras que sostienen a los grupos criminales

El análisis señala que las redes políticas y económicas mantienen el poder de los grupos criminales

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La captura o muerte de líderes del narcotráfico no ha sido suficiente para reducir de forma definitiva el poder de los grupos criminales en México. Esa es una de las principales conclusiones de un análisis publicado por el International Crisis Group sobre la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum.

El documento sostiene que, aunque el gobierno federal ha reforzado los operativos contra organizaciones criminales y aumentado el uso de inteligencia e investigación, el principal desafío sigue siendo desmantelar las estructuras políticas, económicas y de corrupción que permiten a los cárteles mantener influencia en distintas regiones del país.

Más de 160 mil elementos participan en tareas de seguridad pública, según el reporte

El análisis destaca que la administración de Sheinbaum incrementó la presencia de fuerzas de seguridad en zonas con altos niveles de violencia. De acuerdo con el reporte, más de 160 mil elementos participan actualmente en tareas de seguridad pública y las confrontaciones entre fuerzas del Estado y grupos criminales se han incrementado respecto al último año del gobierno anterior.

También señala que las autoridades han realizado más de 50 mil detenciones relacionadas con delitos vinculados al crimen organizado y han intensificado operativos contra el tráfico de drogas, particularmente en estados como Sinaloa.

Sin embargo, el estudio advierte que las acciones de fuerza por sí solas tienen resultados limitados si no se acompañan de investigaciones que permitan identificar y procesar a funcionarios, operadores financieros y redes de protección vinculadas a las organizaciones criminales.

El documento considera que uno de los principales retos para el gobierno será actuar frente a señalamientos de posibles vínculos entre actores políticos y grupos criminales, al tiempo que mantiene estabilidad política y cooperación con Estados Unidos.

Según el análisis, el resultado de la estrategia se medirá por la capacidad de debilitar las redes que sostienen a los cárteles, más que por el número de líderes detenidos o abatidos.

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