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Guerrero.- Félix Salgado Macedonio aprovechó el cambio en la dirigencia de Morena para lanzar un mensaje directo a través de su cuenta de Facebook, donde dijo que las reglas del partido no pueden pasar por encima de la Constitución.
El senador reaccionó a la llegada de Ariadna Montiel a la presidencia nacional y pidió que se respeten los derechos políticos de todos. Aseguró que cualquier norma interna debe alinearse con lo que marca la ley, especialmente cuando se trata de participación electoral.
Derechos primero, reglas después
Salgado Macedonio insistió en que ninguna disposición partidista puede colocarse por encima de las garantías constitucionales. Recordó que México está obligado a respetar derechos humanos y políticos, no solo por su propia ley, sino por compromisos internacionales. En su lectura, cualquier intento de limitar candidaturas desde lineamientos internos abre un conflicto directo con ese marco legal.
El mensaje no fue casual. Llega en un momento en el que Morena ya estableció candados contra la reelección y la sucesión familiar en cargos, una medida que, en los hechos, le cerraría la puerta a una eventual candidatura suya en Guerrero.
Lealtad con condiciones claras
A pesar del señalamiento, el senador no rompió filas. Al contrario, se declaró listo para operar políticamente a favor del partido. Se asumió como “soldado” y ofreció disciplina, pero bajo una premisa: que la unidad no implique renunciar a derechos.
También hubo espacio para el reconocimiento. Destacó el trabajo de Montiel tras el paso del huracán Otis en Acapulco, subrayando su cercanía con la población afectada. Ese respaldo, sin embargo, no borró el mensaje central.
En paralelo, Salgado cerró el paso a versiones sobre una posible licencia al Senado y descartó moverse de su cargo. Dijo que seguirá activo tanto en Guerrero como en la agenda nacional.
El trasfondo es claro, Morena entra a una nueva etapa con reglas más estrictas, pero también con tensiones internas que empiezan a asomar. Y en ese tablero, las definiciones legales podrían pesar tanto como las lealtades políticas.