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México.- Durante años, ningún animal logró acercarse a la fama del legendario pulpo Paul, que sorprendió al mundo al acertar ocho resultados consecutivos durante el Mundial de Sudáfrica 2010. Pero ahora un nuevo aspirante intenta quedarse con la corona de los pronósticos futboleros.
Se trata de Maximus, el gato del primer ministro belga Bart de Wever, que en cuestión de días se convirtió en una de las curiosidades más comentadas de la Copa Mundial de Fútbol que se disputa en México, Estados Unidos y Canadá.
Su carta de presentación fue prometedora: predijo correctamente la victoria de México sobre Sudáfrica en el partido inaugural. Aunque la perfección duró poco. Horas después apostó por la República Checa y terminó viendo cómo Corea del Sur se imponía por 2-1.
El gato que ya es más famoso que el primer ministro
Maximus no es una mascota cualquiera. Con más de 226 mil seguidores en Instagram, ya supera la popularidad digital de Bart de Wever, quien suma alrededor de 218 mil seguidores en la misma red social.
La diferencia no pasó desapercibida para el propio mandatario belga, que bromeó públicamente sobre el fenómeno.
"Me superaste", escribió junto a una fotografía con su mascota.
La respuesta de la cuenta del gato mantuvo el tono irreverente: "Lo siento, pero desprecio a los perdedores".
Así hace sus predicciones mundialistas
Bautizado como "Maximus the Octopussy", en referencia al célebre pulpo Paul, el felino realiza sus apuestas frente a una mesa decorada como un campo de fútbol.
A cada lado se colocan las selecciones participantes junto a un aperitivo y el gato elige al ganador acercándose primero a una de las opciones para devorar la comida.
Los videos de sus pronósticos se publican en Instagram, donde sus seguidores siguen cada movimiento con la esperanza de descubrir quién ganará los próximos encuentros del Mundial.
Por ahora, su récord es de una predicción correcta y una equivocada. Aun así, eso no ha impedido que miles de aficionados ya lo vean como el posible heredero del pulpo Paul, el oráculo más famoso en la historia de las Copas del Mundo.
La verdadera prueba apenas comienza: mantener el nivel de aciertos que convirtió a aquel molusco alemán en una leyenda mundialista.