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Washington.- En un acto que la cancillería iraní ha denunciado como "agresión criminal", fuerzas de Estados Unidos tomaron por la fuerza el control del buque mercante Touska. La operación no fue diplomática: tras seis horas de asedio, el destructor Spruance abrió fuego contra la sala de máquinas de la embarcación civil, dejándola a la deriva para permitir el asalto de los marines.
Este incidente marca la primera intercepción violenta desde que Washington impuso un bloqueo naval hace una semana, rompiendo de facto el alto el fuego mediado por Pakistán que aún estaba vigente.
"Piratería" y castigo contra la población
Mientras el presidente Donald Trump se jactaba en redes sociales de haber "frenado en seco" al buque y de estar revisando su contenido, las autoridades en Teherán señalaron la gravedad jurídica del acto. El portavoz de la cancillería, Esmaeil Baqaei, denunció que el cerco estadounidense constituye un "castigo colectivo" contra el pueblo iraní y una violación directa a la Carta de Naciones Unidas.
"Estados Unidos ha cometido piratería marítima al atacar un buque mercante en aguas internacionales", informó el ejército de Irán a través de Al Jazeera.
Ormuz: un polvorín sin control
La toma del Touska ha desatado una respuesta militar inmediata. Reportes de medios locales indican que Irán ya ha lanzado drones de ataque contra buques de guerra estadounidenses en el Mar de Omán.
Pese al intento de Washington por asfixiar el comercio iraní, la estrategia muestra fisuras: datos de inteligencia marítima revelan que, solo ayer, más de 20 buques cruzaron el Estrecho de Ormuz con éxito, incluidos cargamentos de gas y petróleo destinados a China e India. La captura del Touska parece ser, más que una medida de seguridad, una demostración de fuerza en una guerra naval que escala hacia un punto sin retorno.