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Un equipo internacional de investigadores encontró rastros químicos relacionados con la sangre en los huesos de un dinosaurio que vivió hace aproximadamente 115 millones de años en lo que hoy es Brasil. El descubrimiento corresponde a restos de Aratasaurus museunacionali, un dinosaurio carnívoro cuyos fósiles fueron recuperados en el estado de Ceará, en el noreste del país.
El estudio, publicado el 2 de noviembre en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), identificó moléculas derivadas del hemo, un componente de la hemoglobina que permite a los glóbulos rojos transportar oxígeno por el organismo.
Los investigadores encontraron estas señales químicas dentro de pequeñas estructuras ovaladas localizadas en los canales vasculares de los huesos, espacios por donde circulaba la sangre. Mediante análisis químicos y técnicas de microscopía, relacionaron esas estructuras con posibles glóbulos rojos mineralizados.
No encontraron sangre líquida, sino rastros químicos preservados
El hallazgo no significa que los científicos hayan recuperado sangre líquida ni material genético del dinosaurio. Lo que identificaron son restos moleculares y estructuras mineralizadas que conservaron características asociadas con la sangre original.
La investigación también detectó señales relacionadas con aminoácidos del colágeno, una proteína importante para la estructura de los huesos y otros tejidos. Los resultados sugieren que determinados procesos de mineralización pudieron proteger algunos componentes biológicos durante millones de años.
Para descartar que las señales provinieran de microorganismos o materiales del entorno donde quedó enterrado el fósil, el equipo comparó la composición química del hueso con la del material que lo rodeaba. Las diferencias respaldaron la interpretación de que los rastros de hemo procedían del propio dinosaurio.
El descubrimiento abre nuevas preguntas sobre los dinosaurios
Los investigadores consideran que este tipo de evidencia podría ayudar a estudiar aspectos de la biología de animales extintos que antes resultaban difíciles de investigar, como el transporte de oxígeno y ciertos procesos fisiológicos.
Sin embargo, la interpretación no está libre de debate. La paleontóloga Mary Schweitzer expresó reservas sobre la identificación de las pequeñas estructuras como glóbulos rojos, debido a que su forma no coincide plenamente con la que se espera encontrar en las células sanguíneas de reptiles y aves.
La discusión científica no elimina la detección de señales químicas relacionadas con el hemo, pero sí obliga a distinguir entre la evidencia molecular y la interpretación de las estructuras microscópicas.
El estudio representa un avance en la investigación de fósiles: demuestra que es posible encontrar información química relacionada con organismos que vivieron hace más de cien millones de años, incluso cuando sus tejidos originales ya no se conservan como tales.