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El "sacrificio" de Morena para salvar la alianza: adiós a los cambios en la revocación de mandato

Ignacio Mier reveló que el polémico ajuste al Artículo 35 va para atrás. ¿El motivo? Una rebelión del PT que amenazaba la unidad del bloque oficialista.

El PT al final se salió con la suya: sigue sacando dinero de los chantajes.
El PT al final se salió con la suya: sigue sacando dinero de los chantajes.

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Ciudad de México.- La arquitectura legal de la 4T acaba de sufrir un ajuste de último minuto, y no por falta de votos, sino por pragmatismo puro. Ignacio Mier, mandamás de la Jucopo en el Senado, confirmó que la propuesta para modificar el Artículo 35 constitucional —que pretendía adelantar la consulta de revocación de mandato de Claudia Sheinbaum— ha sido eliminada por completo.

Una "visión de Estado" (con sabor a tregua)

En una movida que Mier califica como "trabajo privado para dar resultados", Morena decidió no moverle una coma a la Constitución en este rubro. ¿La razón real? El Partido del Trabajo (PT) plantó cara y se negó a respaldar el adelanto de la fecha para 2027.

"Cuidamos la arquitectura legal con visión de Estado y salvamos la coalición gobernante", justificó Mier en exclusiva, dejando claro que, en política, a veces hay que retroceder para no romperse.

El dinero: el pegamento de la coalición

Aunque las fechas electorales dividieron las aguas, la narrativa de la austeridad sigue siendo el puerto seguro de la alianza. Mier enfatizó que los ahorros derivados de esta estructura no irán a procesos burocráticos, sino directamente al "soberano: el pueblo".

Los puntos clave de la ruptura (que no fue):

  • La manzana de la discordia: El PT se opuso tajantemente a mover el calendario de la consulta de Sheinbaum.
  • La salida elegante: Se retira todo el cambio al Artículo 35 para mantener el texto constitucional tal como está.
  • El control de daños: Mier celebró que, pese a las diferencias, el PT se mantiene firme en los principios de austeridad republicana.

Al final, la coalición parece haber aprendido la lección rumbo a 2030: es mejor ceder en el calendario que arriesgar la mayoría. La grieta se selló con el discurso de siempre: primero los recursos para la gente, después las urnas.

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