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Madrid, España.- Detrás de las bufandas, la miopía desafiante y la pose de dandi provocador, Francisco Pérez Martínez construyó una de las operaciones de autoficción más radicales de las letras españolas del siglo XX. El muchacho desgarbado que comenzó como botones en Valladolid reinventó su identidad hasta convertirse en Francisco Umbral, un auténtico género periodístico en sí mismo cuya sombra sigue proyectándose sobre el articulismo contemporáneo.
A casi dos décadas de su fallecimiento en 2007, la prestigiosa Biblioteca Castro publica Escribir lo vivido. Artículos periodísticos (1955-2007), una antología monumental de 820 páginas preparada por el investigador Miguel González Somovilla que reúne 350 piezas clave para comprender la evolución del autor y la historia reciente de España.
Del lenguaje "cheli" a la crónica sociológica de la Transición
El volumen traza el itinerario de un creador que convirtió el diario en su hábitat natural, transitando por cabeceras históricas como El Norte de Castilla, El País, Diario 16, Interviú y El Mundo. Como señala la escritora Rosa Montero en el estudio, la gran aportación de Umbral fue revitalizar la prosa periodística al hibridar el rigor erudito con la cultura popular y el argot callejero.
A lo largo de sus más de 50 años en activo —con un legado estimado en 130 libros y cerca de 15.000 artículos—, el ganador del Premio Cervantes del año 2000 hizo del "yo por delante" su sello inconfundible, moviéndose con destreza "entre el estilismo y el terrorismo verbal" para abordar desde los salones del poder hasta los márgenes de la periferia urbana.
La herida de la RAE y la vigencia de un estilo inclasificable
Pese a cosechar el favor masivo del público, importantes sumas de dinero y los máximos reconocimientos literarios, la trayectoria de Umbral quedó marcada por el rechazo de la Real Academia Española (RAE), institución que le cerró las puertas y contra la cual el escritor alimentó un célebre rencor hasta el final de sus días.
El nuevo volumen de la Biblioteca Castro demuestra que, tras superar el habitual "purgatorio" posterior a la muerte de los grandes autores, la columna de opinión de Umbral se mantiene en pie como un testimonio sociológico imprescindible para descifrar los últimos 40 años de la democracia española.