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¿El fin del neoliberalismo? un nuevo libro revela que la política cultural de la 4T es un espejo del pasado "salinista"

Tras analizar 36 años de gestión institucional, 40 intelectuales y creadores desmontan el relato de la ruptura: de Salinas a Sheinbaum, los vicios y las megaobras centralizadas siguen siendo los mismos.

El actual régimen heredó y perpetuó los grandes pilares de la política cultural priista y panista.
El actual régimen heredó y perpetuó los grandes pilares de la política cultural priista y panista.

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Ciudad de México.- La publicación de Sucesos culturales 1988-2024 abre un debate incómodo para el oficialismo. Coordinada por el periodista Eduardo Cruz Vázquez, la obra demuestra cómo el actual régimen heredó y perpetuó los grandes pilares de la política cultural priista y panista, incluyendo la obsesión por las megaobras de infraestructura —como el Proyecto Chapultepec— a costa del presupuesto de las instituciones.

El discurso oficial insiste de manera reiterada en que el neoliberalismo ha muerto en México. Sin embargo, cuando se examinan las entrañas de la política cultural institucional de los últimos 36 años, la realidad cuenta una historia muy distinta: una de continuidad, reciclaje y promesas de cambio que terminan operando bajo las mismas lógicas del pasado.

Esa es la tesis central que atraviesa Sucesos culturales 1988-2024, un ambicioso análisis coordinado por el periodista Eduardo Cruz Vázquez y publicado por GRECU Ediciones. A través de las voces de 40 intelectuales, creadores y exfuncionarios, el libro funciona como una autopsia a la gestión cultural de seis sexenios —desde Carlos Salinas de Gortari hasta Andrés Manuel López Obrador—, demostrando que las fronteras ideológicas entre la derecha y la izquierda se desvanecen cuando se trata de administrar la cultura del Estado.

De Salinas a AMLO: mismos hilos, diferentes narrativas

El libro evita el juicio fácil a la figura presidencial para concentrarse en el comportamiento económico y estructural del sector. Es ahí donde brincan las similitudes más incómodas. Eduardo Nivón, reconocido investigador y consultor de la UNESCO, señala en la obra que el verdadero giro estructural ocurrió en 1988 con la creación del Conaculta y el Fonca bajo el sello de Salinas de Gortari, un modelo que buscaba crear condiciones para los creadores apostando por la libertad de mercado.

¿Qué cambió con la llegada de la llamada Cuarta Transformación en 2018? Según los expertos, la respuesta es: la retórica. Aunque el discurso se tiñó de nacionalismo y reivindicación colectiva, la estructura institucional no experimentó una ruptura real. De hecho, el propio López Obrador llegó a matizar en sus discursos que "el neoliberalismo no era malo, sino la corrupción". En la práctica, las responsabilidades de instituciones como el INAH y el INBAL aumentaron, pero los recursos para cubrirlas siguieron bajo la misma asfixia presupuestal de sexenios anteriores.

El vicio de la megaobra centralizada

Si algo demuestra este recorrido histórico es la obsesión de cada mandatario por dejar un monumento personal como herencia cultural, usualmente devorando el presupuesto del resto del país. El análisis establece una línea directa y sin interrupciones entre tres proyectos emblemáticos:

  • Carlos Salinas de Gortari: Centralizó el gasto en la creación del Centro Nacional de las Artes (Cenart).
  • Vicente Fox: Apostó el capital cultural del sexenio a la construcción de la Biblioteca Vasconcelos.
  • Andrés Manuel López Obrador: Absorbió los recursos del sector para financiar el megaproyecto del Bosque de Chapultepec.

"En la práctica, lo que se hizo en materia de cultura en el sexenio pasado fue muy parecido a lo que se había hecho antes", sentencia Nivón, desmitificando la supuesta transformación del sector.

El reto para Claudia Sheinbaum: visibilidad sin presupuesto

El análisis no se detiene en el pasado inmediato. Mishelle Muñoz, académica de la UNAM, arroja luz en el epílogo sobre los primeros pasos de la administración de Claudia Sheinbaum. Si bien destaca el énfasis discursivo en la educación artística y una narrativa que da visibilidad histórica a comunidades indígenas y afromexicanas, advierte que el verdadero desafío será cuantitativo.

"Lo interesante será evaluar cómo la visibilidad de estos grupos se convierte en políticas públicas con impacto real en la disminución de la discriminación, y no solo en discurso." — Mishelle Muñoz, académica de la UNAM.

El libro deja en el aire una pregunta incómoda que el actual gobierno parece estar esquivando: ¿Cuál es el modelo de economía cultural que persigue México si realmente quiere alejarse del neoliberalismo? Hasta ahora, la respuesta sigue ausente.

Sucesos culturales 1988-2024 se presenta hoy a las 19:00 horas en la Casa del Libro (Orizaba 24, Roma), un espacio que esta noche servirá de ring para debatir si la cultura en México puede aspirar a una verdadera transformación o si está condenada a repetir el mismo guion cada seis años. (Con información de El Universal)

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