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Ciudad de México.- Las cifras del INEGI no mienten y el golpe es seco: entre enero y marzo, el mercado laboral mexicano sufrió un tropiezo que no se veía desde 2022. La población ocupada cayó en más de 227 mil personas, dejando un total de 60.15 millones de trabajadores activos. Pero lo verdaderamente alarmante está en la calidad de esos empleos: el sector formal perdió 230 mil 119 plazas, firmando su peor inicio de año desde la crisis financiera global de 2009.
Las mujeres, las más castigadas por la crisis
Si el panorama general es gris, para las mujeres es oscuro. El reporte de la ENOE revela una brecha dolorosa en este retroceso:
- En el sector formal: Se eliminaron casi 190 mil plazas femeninas.
- El refugio de la informalidad: Mientras el empleo digno desaparece, 60 mil mujeres tuvieron que buscar sustento en el sector informal.
- Contraste masculino: Los hombres perdieron 40 mil puestos formales, una cifra significativamente menor, evidenciando que la crisis actual tiene un sesgo de género que no se puede ignorar.
La trampa del "salario mínimo"
Hay más gente trabajando, sí, pero ganando menos. El balance de marzo muestra un fenómeno inquietante: se generaron 4.17 millones de plazas que perciben apenas un salario mínimo. En términos reales, México se está convirtiendo en un país de trabajadores pobres.
Como bien señala Gabriela Siller, de Banco Base, México está atrapado en un ciclo de baja eficiencia. Sin empleo formal, no hay productividad, y sin productividad, el crecimiento del país es un castillo de naipes.
"Este retroceso estructural representa un desafío mayúsculo; no solo compromete el bienestar de los trabajadores, sino que pone en riesgo la capacidad de crecimiento de largo plazo", advierte Siller.
¿Emprendedores o sobrevivientes?
Un dato que no debe pasar desapercibido: mientras el número de empleados subordinados y patrones cayó estrepitosamente (casi 800 mil personas entre ambos grupos), la cifra de trabajadores por cuenta propia se disparó en 561 mil personas.
- Balazo: No es un "boom" de emprendimiento; es una señal de supervivencia. Ante la falta de empresas que contraten, los mexicanos están saltando al vacío del autoempleo para no quedarse sin comer.
Con una tasa de informalidad del 54.8%, el reto para el gobierno y la iniciativa privada es evitar que este "tropiezo" se convierta en una caída libre que defina el resto del 2026.