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Caracas.- Lo que comenzó como una intervención militar en enero pasado se ha consolidado como un control financiero absoluto sobre los recursos estratégicos de Venezuela.
En un hecho que evidencia el nivel de injerencia de Washington, las aerolíneas extranjeras que operan en el país sudamericano fueron notificadas de que ya no pagarán al Estado venezolano por el combustible, sino directamente a las cuentas del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
El Ministerio de Hidrocarburos venezolano se vio obligado a emitir una circular formal —a la que tuvo acceso la agencia EFE— donde comparte los datos bancarios del Tesoro estadounidense a aerolíneas latinoamericanas y españolas para que liquiden ahí sus consumos de insumos como el JET A1.
La Reserva Federal toma las riendas
El documento oficial no solo refleja la sustitución de las instituciones financieras venezolanas, sino el control total del flujo de caja por parte de la potencia norteamericana:
- Fiscalización centralizada: Los fondos de las aerolíneas se captarán a través del Fedwire (la red electrónica de la Reserva Federal de EE. UU.).
- Cuentas de custodia unilaterales: El Tesoro de EE. UU. retendrá el dinero bajo una figura de "custodia", imponiendo además la obligación de reportar la procedencia de cada centavo.
La justificación de Washington ante la soberanía energética
Esta política de asfixia y control de los bienes venezolanos fue anticipada por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, quien tras la captura de Nicolás Maduro decretó que su país administraría de forma "indefinida" las ventas de crudo.
A pesar de que la Casa Blanca argumenta que estos recursos son "propiedad soberana de Venezuela" resguardados para "propósitos gubernamentales y diplomáticos", en la práctica, la medida anula la autonomía económica del país, dejando en manos de Washington la decisión final sobre cómo, cuándo y en qué se gasta el dinero generado por el propio suelo venezolano.