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Ciudad de México.-En un intento por sofocar el incendio político generado por la reciente modificación del calendario escolar, la presidenta Claudia Sheinbaum salió en defensa del secretario de Educación, Mario Delgado, asegurando que el ajuste no fue una decisión unilateral, sino un acuerdo unánime de las autoridades educativas del país. Sin embargo, ante el rechazo de gobernadores y sectores sociales, la mandataria ordenó una revisión inmediata para alcanzar un nuevo consenso.
Defensa ante la "campaña" y el consenso estatal
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum fue enfática al desmentir que el nuevo esquema fuera un capricho del titular de la SEP. “Es importante que se sepa... No fue una ocurrencia de Mario”, afirmó, señalando que los 31 secretarios de educación estatales votaron a favor de la propuesta original la semana pasada.
La presidenta sugirió que las críticas posteriores de algunos gobernadores forman parte de una "campaña" en contra de Delgado, a pesar de que ellos mismos habrían avalado la medida inicialmente a través de sus representantes educativos.
El factor clima y la sombra del Mundial
Pese al respaldo a su secretario, la mandataria reconoció que existen inquietudes legítimas que deben ser integradas. La nueva directriz presidencial es clara: se deben garantizar las seis semanas de vacaciones para el descanso de docentes y alumnos, pero ajustándose a dos realidades externas inevitables:
- Altas temperaturas: Atender la preocupación en entidades donde el calor extremo impide las clases presenciales seguras durante el verano.
- La distracción del Mundial: Sheinbaum admitió que la Copa del Mundo de Fútbol 2026 generará "distracciones en los chavos", especialmente en las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde habrá partidos que podrían colapsar la dinámica escolar.
Hacia una decisión definitiva
Para resolver el impasse, la Secretaría de Educación Pública convocó a una reunión de emergencia este lunes a las 10:00 horas. El objetivo es "recoger las inquietudes de muchos sectores, como los padres de familia", y formalizar un calendario que cuente con el respaldo real de todas las entidades.
"Que se decida por consenso el calendario", sentenció Sheinbaum, enviando un mensaje de pragmatismo ante una política pública que, aunque técnica en el papel, ha chocado de frente con la logística familiar y el contexto climático del país.