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Cuernavaca, Morelos.- En la región oriente de Morelos, dos inmuebles que a simple vista podían confundirse con casas comunes terminaron revelando una operación criminal más compleja de lo que aparentaban. Entre muros cerrados y accesos vigilados, autoridades estatales y federales desplegaron intervenciones simultáneas que terminaron por desmantelar dos puntos clave: uno dedicado a la venta de droga y otro al resguardo de armamento.
El primer punto se ubicó en Cuautla, donde agentes ministeriales irrumpieron en una vivienda señalada previamente como centro de operación para la distribución de narcóticos. La acción no fue improvisada: derivó de una investigación judicializada que permitió obtener la orden de cateo y activar un operativo conjunto con fuerzas federales y estatales.
Dentro del inmueble, la escena confirmó lo que las indagatorias anticipaban. Dos personas fueron aseguradas en el lugar, mientras sobre mesas y rincones aparecían objetos vinculados con la actividad ilícita: sustancias con características similares a cristal y marihuana, equipos de medición, teléfonos móviles y dinero en distintas denominaciones que presuntamente formaba parte del movimiento de la operación.
Redes criminales bajo investigación
La intervención no se limitó a la detención. Cada indicio fue procesado bajo protocolos periciales antes de ser trasladado, mientras la vivienda quedó bajo resguardo oficial como parte de la investigación en curso.
En paralelo, a varios kilómetros de distancia, otro despliegue se desarrollaba en Yautepec. Ahí, el objetivo era distinto pero igual de sensible: un domicilio utilizado como punto de almacenamiento de armas.
El cateo, encabezado por personal especializado en operaciones estratégicas, contó también con respaldo de fuerzas armadas y corporaciones de seguridad federal y estatal. Al ingresar, los agentes localizaron un arsenal compuesto por armas cortas y largas, además de cargadores y municiones listas para su uso. Junto a ello, fueron asegurados vehículos que presentaban alteraciones en sus números de identificación, lo que refuerza la línea de investigación sobre su posible uso en actividades ilícitas.
La escena en este segundo inmueble contrastaba con la del primero, pero ambas coincidían en un mismo punto: estructuras discretas funcionando como engranajes de redes delictivas más amplias.
Tras concluir las diligencias, la propiedad quedó asegurada y todo el material incautado fue trasladado para su análisis ministerial, con el objetivo de integrarlo a la carpeta de investigación y rastrear posibles conexiones entre ambos puntos intervenidos.
Las autoridades mantienen abiertas las indagatorias, mientras los dos cateos se suman a una serie de operativos recientes que buscan desarticular espacios utilizados para la operación del crimen organizado en la zona oriente de Morelos.