Tabla de contenido
Daca, Bangladés. — La industria de la confección en Bangladés, el segundo exportador mundial de ropa solo por detrás de China, enfrenta un severo conflicto laboral. Por tercer día consecutivo, violentos enfrentamientos entre la policía y miles de obreros textiles paralizaron las principales zonas industriales del país, afectando la cadena de suministro de gigantes globales como Zara, H&M, Walmart y Primark.
Las protestas, centradas en demandas para triplicar el salario mínimo, han dejado sin laborar a 987,190 empleados y provocado el cierre temporal de al menos 529 fábricas en polos clave como Ashulia, Gazipur y las afueras de la capital, Daca.
La exigencia obrera vs. la postura patronal
El eje del conflicto radica en la disparidad entre los ingresos actuales y el costo de vida en el país asiático, considerado uno de los entornos de mano de obra textil más baratos del mundo.
- Demanda salarial: Los manifestantes exigen elevar el salario mínimo mensual de 12,500 takas (100 dólares) a 30,000 takas (245 dólares).
- El reclamo de las familias: Obrero(a)s señalan que la inflación actual imposibilita cubrir gastos básicos como vivienda, alimentación y educación.
- La negativa de los fabricantes: La Asociación de Fabricantes y Exportadores de Prendas de Bangladés (BGMEA) calificó la exigencia de "no viable", argumentando que márgenes ajustados, alza en costos de energía y competencia internacional impiden un incremento de esa magnitud.
Escalada del conflicto y la amenaza de "cero salario"
Ante el bloqueo de carreteras y el lanzamiento de proyectiles por parte de los trabajadores, las fuerzas de seguridad utilizaron gas lacrimógeno, cañones de agua y el despliegue de la Guardia Fronteriza para despejar las vías de acceso a las industrias.
Por su parte, la patronal advirtió que aplicará la norma de "no hay trabajo, no hay pago" si persisten los cierres, mientras economistas locales insisten en que la solución debe incluir la negociación de precios más justos por parte de los compradores internacionales de moda.
Advertencia oficial del Gobierno
El ministro del Interior, Salahuddin Ahmed, tras reunirse con líderes del sector, emitió una postura contundente para frenar la violencia en las calles:
"Quienes actúen contra los intereses de los trabajadores bajo el disfraz de protestas laborales e intenten desestabilizar el país serán tratados con firmeza", advirtió el funcionario.
El conflicto pone en riesgo una industria vital que genera cerca del 10 % del PIB de Bangladés y representa más del 80 % de sus ingresos por exportación, empleando a unos 4 millones de personas.