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Ciudad de México.- Cuando la madrugada del 25 de octubre de 2023 el huracán Otis embistió Acapulco con ráfagas superiores a los 270 kilómetros por hora, la tragedia quedó cifrada en la memoria del país. Sin embargo, para el cineasta Jorge Michel Grau, el verdadero núcleo del desastre no estaba en la furia meteorológica, sino en la fragilidad de un yate donde dos jóvenes marineros pelearon por su vida en medio del cataclismo.
Esa es la premisa de Contra el huracán, producción de Perro Azul que llega este 23 de octubre al catálogo global de Netflix. Tras explorar las entrañas del terremoto de 1985 en 7:19 La hora del temblor (2016), Grau vuelve a empujar los límites operativos del cine nacional para articular una crónica de supervivencia concentrada en su gran obsesión temática: la resistencia de las relaciones humanas ante la catástrofe.
Sobrevivientes como brújula ética
La génesis del proyecto se remonta a un reportaje periodístico que documentó la odisea de Marlon Valdez y Jonathan ‘Chino’, dos marineros que sobrevivieron al impacto del fenómeno en la bahía guerrerense. Para llevar la historia al set sin caer en el espectáculo vacío, la producción integró a los propios marineros y a científicos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) como asesores permanentes del rodaje.
"Eran nuestros críticos emocionales. Nos transmitieron sutilezas clave, como ese presentimiento helado de que algo atroz estaba por ocurrir", señala el actor Kristyan Ferrer, quien interpreta al personaje basado en Jonathan. Por su parte, Benny Emmanuel, encargado de dar vida a Marlon, califica la presencia de los testigos reales como "la verdadera brújula" de una filmación que se extendió por tres años e involucró a más de 800 personas.
Vientos de 270 km/h en el foro de Churubusco
Recrear un huracán categoría 5 exigió un despliegue sin precedentes para la industria cinematográfica en México. Los Estudios Churubusco se transformaron en un laboratorio de efectos prácticos y digitales, donde ventiladores de escala industrial convivieron con el trabajo de más de 300 especialistas en efectos visuales.
A lo largo de nueve meses, animadores y creativos locales diseñaron maquetas y simulaciones de dinámica de fluidos utilizando el motor gráfico Unreal Engine, ajustándose con rigor científico a la línea de tiempo real del fenómeno. "Fue un trabajo extenuante pero muy riguroso, donde las herramientas digitales se pusieron al servicio de la historia y no al revés", apunta Grau sobre la cinta, cuya narrativa busca rendir homenaje a la memoria de las víctimas en un desastre cuya cifra oficial de decesos se fijó en 68 personas.