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Brasilia.— La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil fue recibida con alivio por parte de la comunidad científica del país, cuyos integrantes temían que un gobierno encabezado por Flávio Bolsonaro redujera los recursos destinados a la investigación y modificara las políticas de educación superior y protección ambiental.
En un artículo publicado el 26 de octubre, la revista científica Nature documentó el respaldo que diversas organizaciones del sector dieron a Lula durante las semanas previas a la segunda vuelta electoral, celebrada el domingo 25 de octubre.
Entre las agrupaciones que expresaron su apoyo estuvo la Academia Brasileña de Ciencias, que participó en la difusión de una carta abierta favorable al mandatario. El documento reunió más de 20 mil firmas.
“Es difícil expresar lo feliz que está la comunidad científica y la sociedad brasileña con la victoria de Lula”, declaró a Nature Paulo Artaxo, físico de la Universidad de São Paulo.
Lula obtuvo 51.8 por ciento de los votos válidos, frente a 48.2 por ciento de Flávio Bolsonaro, quien había quedado por delante del presidente en la primera vuelta del 4 de octubre.
Temían que Brasil repitiera los recortes del gobierno de Bolsonaro
La preocupación de los investigadores tenía un antecedente: el gobierno de Jair Bolsonaro, presidente de Brasil entre 2019 y 2023, periodo durante el cual se recortó el financiamiento científico y hubo declaraciones que cuestionaron las vacunas y promovieron tratamientos no comprobados durante la pandemia de COVID-19, de acuerdo con el reportaje de Nature.
Algunos científicos temían que su hijo, Flávio Bolsonaro, siguiera una ruta similar. Durante la campaña, el senador propuso trasladar la administración de las 69 universidades federales brasileñas del Ministerio de Educación al Ministerio de Ciencia y Tecnología, que dispone de un presupuesto considerablemente menor.
También planteó dar mayor prioridad a la ciencia aplicada que a la investigación básica, aquella que busca comprender fenómenos y generar conocimientos sin que necesariamente exista una aplicación práctica inmediata.
Para Sidarta Ribeiro, neurocientífico de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, esa orientación podía debilitar las bases del desarrollo científico. Según explicó a Nature, los países que más avances han conseguido en ciencia cuentan con una sólida tradición de investigación básica.
Durante sus anteriores periodos presidenciales y su actual gobierno, iniciado en 2023, Lula impulsó la expansión de las universidades federales y el acceso a la educación superior. En 2024, además, puso en marcha un programa que permitió el regreso de alrededor de 600 científicos brasileños que trabajaban en instituciones del extranjero.
La Amazonia también estaba en el centro de la preocupación
El futuro de las políticas ambientales fue otro motivo de inquietud para los investigadores. Según Nature, durante el gobierno de Lula la deforestación en la Amazonia brasileña descendió a su nivel más bajo desde que comenzaron las mediciones en 1988. En contraste, entre 2019 y 2023, durante la presidencia de Jair Bolsonaro, la pérdida de bosque aumentó cerca de 60 por ciento.
La preocupación científica va más allá de la desaparición de árboles. La Amazonia almacena grandes cantidades de carbono y contribuye a regular el clima; si la deforestación continúa y el ecosistema pierde capacidad para absorber carbono, podría convertirse en una fuente neta de emisiones, en lugar de ayudar a reducirlas.
Durante la campaña, Lula se comprometió a terminar con la deforestación en Brasil para 2030 y a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de acuerdo con los compromisos del Acuerdo de París.
Para Paulo Artaxo, el plan ambiental del presidente contempla avanzar hacia la deforestación cero en la Amazonia y desarrollar programas de transición energética que reduzcan el uso de combustibles fósiles.
La victoria de Lula no garantiza por sí misma que se cumplan esos compromisos ni resuelve los problemas de financiamiento de la ciencia brasileña. Sin embargo, para los investigadores que respaldaron su candidatura, el resultado abre la posibilidad de mantener las políticas de apoyo a las universidades, la investigación y la protección ambiental que consideraban amenazadas.