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Ciudad de México.— Científicos están avanzando en la búsqueda de una explicación para el COVID largo, una condición que puede dejar síntomas durante meses o años después de una infección por SARS-CoV-2.
Una revisión publicada por Nature señala que miles de investigaciones realizadas durante los últimos seis años han permitido identificar varios mecanismos que podrían explicar por qué algunas personas no se recuperan completamente después de una infección.
Sistema inmunitario y virus persistente, las principales pistas
Entre las hipótesis que concentran mayor atención están los problemas en el funcionamiento del sistema inmunitario y la posibilidad de que partes del virus permanezcan en el organismo.
Los investigadores han encontrado señales de inflamación prolongada, alteraciones de células inmunitarias y autoanticuerpos, que son defensas que pueden atacar tejidos del propio organismo. También se han observado daños en pequeños vasos sanguíneos, cambios en el sistema nervioso autónomo y alteraciones de las bacterias intestinales.
Otro hallazgo es que el SARS-CoV-2 podría permanecer durante largos periodos en algunas personas. Un estudio citado por Nature encontró que quienes desarrollaron COVID largo tenían más del doble de probabilidades de presentar proteínas virales en la sangre hasta 14 meses después de la infección que quienes se recuperaron.
La investigación también apunta a que no todos los pacientes tienen el mismo tipo de COVID largo. Algunos presentan principalmente problemas cardiovasculares, otros alteraciones cognitivas y otros síntomas similares a los de la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica.
Ensayan tratamientos contra anticuerpos y virus
Esta diferencia podría explicar por qué un solo tratamiento difícilmente funcionará para todas las personas. Los científicos están intentando identificar grupos de pacientes según el mecanismo que podría estar provocando sus síntomas.
Una de las líneas de investigación busca reducir los autoanticuerpos. En estudios pequeños, procedimientos y medicamentos dirigidos a las células que producen anticuerpos han mostrado mejoría en algunos pacientes, aunque todavía faltan ensayos controlados con más participantes.
Otra línea intenta eliminar restos o partículas persistentes del SARS-CoV-2 mediante antivirales. Sin embargo, un ensayo de Paxlovid realizado por el programa estadounidense RECOVER no encontró hasta ahora un beneficio claro, aunque investigadores señalan que el diseño del estudio pudo influir en el resultado.
Un estudio pequeño con 24 personas probó una combinación de antivirales contra el SARS-CoV-2 y otros virus. Todos los participantes reportaron mejoría, pero quienes recibieron la combinación de tres medicamentos tuvieron mejores resultados. Los investigadores preparan ahora un ensayo más grande y controlado.
Por ahora, los científicos coinciden en que existen pistas importantes, pero no una explicación única ni un tratamiento definitivo para el COVID largo.