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China tiene un arte especial para decir mucho sin confirmar absolutamente nada. Tras las explosivas declaraciones de Donald Trump en Fox News, donde afirmó que Xi Jinping le dio su palabra de no armar a Irán, la respuesta de Pekín fue el equivalente diplomático a un mensaje dejado en "visto".
Guo Jiakun, portavoz de Exteriores, se mantuvo en el guion de hierro: "China ha dejado clara su firme postura en más de una ocasión". ¿Y sobre la carta? "No dispongo de información al respecto", zanjó ante la insistencia de la prensa, evitando validar el intercambio epistolar que el estadounidense ya da por hecho.
Trump saca pecho antes de su viaje a Pekín
Para Trump, la narrativa es clara: él pidió y Xi cedió. Según el exmandatario, la comunicación fue directa para frenar el flujo militar hacia Teherán en el contexto de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero.
"Le escribí una carta pidiéndole que no lo hiciera. Y él me escribió una carta diciendo que, en esencia, no lo estaba haciendo", presumió Trump. Con este movimiento, el estadounidense busca anotarse una victoria diplomática antes de poner un pie en suelo chino para su visita oficial programada para mayo.
¿Qué hay en juego? El factor petróleo
Más allá de la cortesía entre líderes, la realidad es pragmática y tiene olor a crudo. Trump ha sido enfático al señalar que, mientras el presidente chino "necesita petróleo", Estados Unidos goza de una posición distinta.
La gran incógnita para la próxima cumbre en Pekín será cómo la crisis en el estrecho de Ormuz y la guerra en Irán pesarán en la mesa de negociación. Por ahora, el silencio de Xi Jinping sugiere que prefiere mantener sus cartas —literalmente— cerca del pecho mientras el tablero geopolítico sigue ardiendo.