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Jalisco.- A más de tres años de una de las peores atrocidades registradas en la zona metropolitana de Guadalajara, la Fiscalía de Jalisco asestó un golpe de precisión. Agentes de la Policía de Investigación detuvieron en la colonia Lomas de Zapopan a Adrián “N”, un presunto operador clave vinculado a la desaparición forzada y el homicidio calificado de ocho jóvenes trabajadores de un call center.
El caso, que estalló entre el 20 y el 22 de mayo de 2023, dio un vuelco escalofriante semanas después cuando los restos segmentados de las víctimas fueron localizados en más de 45 bolsas de plástico al fondo de una barranca de difícil acceso en Mirador Escondido.
El expediente del Ministerio Público revela una macabra y milimétrica coordinación criminal. De acuerdo con las labores de inteligencia y el rastreo satelital de los teléfonos móviles de las víctimas, la operación se dividió en tareas específicas: mientras una célula se encargaba de levantar a los jóvenes en las oficinas, otra ejecutaba la desaparición y el desmembramiento.
Con la captura de Adrián “N”, quien ya fue recluido en un centro penitenciario a la espera de que se defina su situación jurídica, las autoridades buscan desenredar la madeja de cómplices que aún continúan prófugos.
La trampa del fraude y la extorsión del CJNG
Detrás de la fachada de una oficina de atención telefónica ordinaria, la investigación desnudó un negocio multimillonario y letal. Las autoridades estatales y federales sostienen que Adrián “N” formaba parte de una red de extorsiones y fraudes inmobiliarios dirigida minuciosamente por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Los ocho jóvenes asesinados laboraban atrapados en este engranaje clandestino, un modelo criminal que desde 2023 ha provocado la intervención de al menos tres de estos centros fantasmas en la entidad.
La Fiscalía mantiene el caso abierto para reconstruir el organigrama exacto de la célula delictiva y determinar el grado de participación del hoy detenido en la masacre.
El arresto de Adrián “N” no borra el dolor de las familias que perdieron a sus hijos en el Mirador Escondido, pero sacude el tablero judicial en Jalisco, recordando el peligro mortal que acecha en las entrañas de los negocios fachada operados por el narcotráfico.