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Estados Unidos.- La posibilidad de extender la luz del día dejó de ser solo una idea sobre el papel. Estados Unidos autorizó el lanzamiento de Eärendil-1, un satélite experimental que intentará redirigir la luz solar desde la órbita hacia puntos específicos de la Tierra sin generar iluminación propia.
La misión, desarrollada por la empresa Reflect Orbital, busca comprobar si un reflector espacial de 18 metros puede enviar luz solar a regiones determinadas después del atardecer.
Si la prueba resulta exitosa, la tecnología podría utilizarse en tareas de emergencia, rescates o trabajos nocturnos donde se requiera iluminación temporal.
Una idea centenaria
Aunque el proyecto parece futurista, el concepto fue planteado hace más de un siglo por el físico alemán Hermann Oberth. En aquella época no existían los medios para construir ni colocar un espejo de esas dimensiones en el espacio, por lo que la propuesta permaneció como una hipótesis durante décadas.
El antecedente más cercano ocurrió en 1993, cuando Rusia logró proyectar un haz de luz desde la órbita con el experimento Znamya 2.
Años después se intentó una segunda misión, pero el despliegue del reflector falló y el desarrollo quedó detenido.
También genera preocupación
El experimento no solo despierta interés por su innovación. Especialistas en astronomía advierten que aumentar la iluminación artificial podría dificultar las observaciones del cielo y agravar la contaminación lumínica que ya afecta a gran parte del planeta.
La discusión también alcanza a México, donde el observatorio de San Pedro Mártir, en Baja California, es reconocido por la calidad de sus cielos oscuros para la investigación astronómica.
El lanzamiento de Eärendil-1 marcará la primera prueba de esta tecnología en Estados Unidos y podría abrir una nueva etapa en el uso de satélites para ofrecer iluminación bajo demanda. Sin embargo, además del reto técnico, el proyecto pone sobre la mesa el debate sobre los efectos que tendría modificar de forma artificial la noche.