Tabla de contenido
Ciudad de México.- El Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México es tajante respecto a las distracciones al volante. Según el artículo 38, fracción II, inciso C, los conductores tienen prohibido cargar o colocar animales entre sus brazos y piernas. El espíritu de esta norma es evitar que el movimiento natural de la mascota bloquee la visibilidad, interfiera con el volante o impida el uso correcto de los pedales.
Llevar a un perro suelto en el área del conductor se considera una falta de responsabilidad sobre la integridad física propia y la de los demás usuarios de la vía. Por ello, las autoridades de tránsito mantienen una vigilancia activa sobre esta práctica, que se ha vuelto común pero peligrosa en la capital.
El costo de la infracción en 2026
El incumplimiento de estas medidas de seguridad deriva en sanciones acumulativas que afectan tanto al conductor como al vehículo. La multa económica se calcula entre 10 y 20 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), lo que para este 2026 puede alcanzar un monto cercano a los $2,300 pesos, dependiendo del valor vigente.
Además del pago monetario, la sanción incluye un castigo administrativo severo: la pérdida de 3 puntos en la licencia para conducir y la penalización de un punto en la matrícula vehicular. Estas medidas buscan incentivar que los dueños de mascotas adopten sistemas de retención adecuados antes de salir a las calles.
Formas legales y seguras de transporte
Para evitar infracciones y garantizar el bienestar del animal, la Secretaría de Movilidad (SEMOVI) sugiere tres métodos principales de sujeción:
En primer lugar, el uso de un arnés de seguridad diseñado específicamente para automóviles, el cual debe engancharse directamente al anclaje del cinturón de seguridad en los asientos traseros. En segundo lugar, para mascotas pequeñas o gatos, se recomienda el uso de transportadoras colocadas en el suelo del vehículo o aseguradas en el asiento posterior.
Finalmente, para perros de gran tamaño que viajan en la parte trasera de camionetas o vehículos tipo hatchback, se deben instalar rejillas divisorias que impidan el paso del animal hacia la cabina de pasajeros. La regla de oro es simple: la mascota nunca debe tener acceso libre al área del conductor.