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La Habana.- El gobierno de Cuba reivindicó el derecho absoluto y legítimo de la isla a la defensa propia ante lo que calificó como una “agresión multidimensional” y advertencias de acción militar por parte de Estados Unidos. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, advirtió que la postura de Washington constituye un "crimen internacional" que, de materializarse, "provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables" para la paz regional.
La reacción del mandatario se produce tras la filtración de un informe de inteligencia estadounidense, publicado por el medio Axios, que señala —sin aportar pruebas— que Cuba habría adquirido más de 300 drones militares de fabricación iraní. Según dichos informes clasificados, La Habana habría debatido planes para atacar la base naval de Guantánamo, buques estadounidenses y la localidad de Cayo Hueso, en Florida.
Rechazo categórico en la ONU
Ante estas acusaciones, el embajador de Cuba ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró que un ataque contra territorio estadounidense "no tiene ningún sentido" y acusó formalmente a la Casa Blanca de "fabricar un pretexto" para legitimar una intervención armada.
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, ratificó que el país ejerce su derecho a la legítima defensa conforme a la Carta de la ONU. Rodríguez lamentó el papel de los medios de comunicación, a los que acusó de ser "cómplices de semejante crimen" al difundir argumentos que calificó de "mendaces y ridículos".
Impacto humanitario y sanciones
El cuerpo diplomático cubano aprovechó el espacio para denunciar el impacto de la presión de Washington en la región, señalando que el retiro de las Brigadas Médicas Cubanas en varios países de América Latina —provocado, según denuncian, por coacciones de EE.UU.— afecta directamente a las comunidades más desfavorecidas. "La labor solidaria de los expertos en salud no puede sustituirse por fondos que los estadounidenses prefieren dedicar a las guerras", reprochó la delegación ante la ONU.
Asimismo, la embajada de Cuba en Washington tildó de "fórmula retórica vacía" el decreto presidencial que cataloga a la isla como una amenaza inusual. Afirmaron que el verdadero "estado de emergencia" es el bloqueo económico que el país caribeño sufre desde 1962, agravado recientemente por las restricciones petroleras que mantienen a la isla en una severa crisis energética.
Respuesta a las sanciones individuales
Al cierre de la jornada, Díaz-Canel desestimó las recientes sanciones financieras impuestas por EE.UU. contra funcionarios de su administración, asegurando que ningún miembro del gobierno o de las fuerzas armadas posee activos bajo jurisdicción estadounidense.
"La retórica anticubana del odio trata de hacer creer que existen para justificar la escalada de su guerra económica total", concluyó el presidente, reafirmando que Cuba continuará denunciando el cerco económico en los foros internacionales.