Skip to content

Trump sacrifica a María Corina Machado para pactar la transición con el ala dura del chavismo

Bajo la sombra de la CIA y el aval de Marco Rubio, la prioridad de Washington no es la democracia, sino el orden.

La oposición carece de la fuerza para gobernar Venezuela.

Table of Contents

En un viraje que despoja de toda retórica democrática a la política exterior de Washington, la administración de Donald Trump ha decidido dar la espalda a la oposición venezolana para apostar por la continuidad de las estructuras de poder del régimen. Informes de inteligencia y cálculos de "realpolitik" han llevado a la Casa Blanca a reconocer a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como la pieza clave para la transición, dejando en el limbo a María Corina Machado y Edmundo González.

El informe de la CIA: el orden sobre la libertad

Información revelada por The Wall Street Journal y The New York Times confirma que la decisión se fundamentó en un reporte clasificado de la CIA. La evaluación es fría: la oposición carece de la fuerza para gobernar un país convulso, mientras que los leales al chavismo son los "mejor posicionados" para evitar el caos y mantener el control territorial a corto plazo.

Para Washington, el escenario de un gobierno encabezado por Machado —ganadora legítima de los comicios de 2024— representaba un riesgo de inestabilidad que requeriría una intervención militar directa y prolongada, costo que Trump no está dispuesto a pagar.

El factor Rubio: del discurso al pacto

Paradójicamente, el arquitecto de este giro ha sido Marco Rubio. El secretario de Estado, conocido por su histórica retórica incendiaria contra el Palacio de Miraflores, habría convencido a Trump de que respaldar a la oposición sería "desestabilizador". Bajo esta lógica, es preferible pactar con el "madurismo sin Maduro" que abrir la puerta a una transición democrática incierta.

Este movimiento ha dejado fracturado al bloque republicano, especialmente en Florida, donde figuras como Mario Díaz-Balart observan con desconcierto cómo la Casa Blanca abraza a Delcy Rodríguez, mientras el propio Nicolás Maduro enfrenta cargos por narcotráfico en una corte de Nueva York, donde ya se ha declarado inocente.

La geopolítica del cinismo

La detención y extradición de Maduro parece ser solo la mitad de una ecuación donde la democracia venezolana es la gran ausente. Mientras la justicia estadounidense procesa al exmandatario por tráfico de drogas, su diplomacia teje acuerdos con los herederos del mismo sistema, evidenciando que, para el gobierno de Trump, la soberanía y la voluntad popular son apenas piezas de cambio en su tablero de seguridad nacional.

Latest