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Trump retira aranceles a cambio de convertir a Groenlandia en el escudo militar de EU

El acuerdo de Davos entierra la soberanía tradicional para dar paso a la "Cúpula Dorada" de defensa estadounidense.

Extorsión en el Ártico.

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Davos, Suiza. – Donald Trump ha demostrado en el Foro Económico Mundial que, para su administración, la diplomacia es un juego de suma cero. Tras llevar la relación con la Unión Europea al borde del abismo, el mandatario estadounidense anunció la suspensión de los aranceles programados para el 1 de febrero. El precio del "perdón": un marco de acuerdo que entrega a Estados Unidos y a la OTAN el control estratégico de Groenlandia.

A través de su plataforma Truth Social, Trump celebró lo que calificó como un éxito de seguridad nacional, asegurando que solo Washington puede "mejorar y desarrollar este enorme pedazo de hielo". Aunque el borrador del acuerdo no contempla —por ahora— la venta de la isla, el contenido revelado por fuentes cercanas a la negociación describe una virtual ocupación tecnológica y militar.

Cúpula Dorada y materias primas

El acuerdo, que actualiza el tratado de defensa de 1951, incluye el despliegue del sistema antimisiles "Cúpula Dorada" en territorio groenlandés. Según analistas en Davos, esto convierte a la isla en un portaviones inamovible de EE. UU. para blindar el Ártico contra la influencia de Rusia y China.

A cambio de no destruir la economía europea con tasas impositivas, Washington también ha asegurado "disposiciones adicionales" sobre materias primas y minerales críticos, esenciales para la industria tecnológica y militar estadounidense.

El show de Trump en Davos

Fiel a su estilo, el discurso de Trump estuvo plagado de momentos que oscilaron entre el nacionalismo histórico y el desaire diplomático. En cinco ocasiones, el mandatario confundió Groenlandia con Islandia, y recordó a los líderes europeos que, de no ser por la intervención de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial, el auditorio de Davos estaría hablando alemán o japonés.

El desprecio no se limitó a Europa. Trump lanzó una advertencia directa al primer ministro canadiense, Mark Carney, quien previamente había denunciado la "ruptura" del orden internacional:

"Canadá vive gracias a Estados Unidos. Recuérdalo, Mark, la próxima vez que hables", sentenció Trump, elevando la tensión con su vecino del norte a niveles históricos.

La resistencia: ONU y Parlamento Europeo

Mientras Trump celebraba su "acuerdo", las instituciones internacionales mostraron sus fracturas. El secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó una crítica velada pero feroz, acusando a los líderes que "pisotean el derecho internacional" de establecer precedentes peligrosos.

Por su parte, el Parlamento Europeo decidió congelar todas las negociaciones comerciales con Washington. Aunque Trump haya retirado la amenaza arancelaria, el legislativo europeo parece haber entendido que la confianza se ha roto: "La nostalgia no es una estrategia", advirtió Carney, resumiendo el sentir de un mundo que ya no reconoce el liderazgo tradicional de la Casa Blanca.

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