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Nueva York.- El gobierno del presidente Donald Trump ha intensificado la presión sobre México para permitir una mayor participación directa de Estados Unidos en operativos contra el narcotráfico, incluyendo el acompañamiento de fuerzas especiales o agentes de la CIA a militares mexicanos, así como el uso de drones armados para atacar presuntos laboratorios de fentanilo en territorio nacional, reveló este jueves The New York Times.
De acuerdo con el diario estadunidense, la Casa Blanca ha planteado que personal de operaciones especiales o de inteligencia participe en redadas encabezadas por fuerzas mexicanas, con acceso a información estratégica y capacidad de influir en decisiones clave durante los operativos. La propuesta también contempla el uso de aeronaves no tripuladas para realizar ataques aéreos contra cárteles de la droga, una medida que implicaría una grave vulneración de la soberanía mexicana.
El presidente Trump ha reiterado públicamente que su gobierno conoce la ubicación de los principales grupos criminales en México y ha llegado a advertir sobre la posibilidad de “ataques terrestres”. Frente a ello, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido enfática al rechazar cualquier intervención de tropas estadunidenses en acciones de seguridad dentro del país.
La filtración de estas conversaciones ocurre a pocos días de una reunión bilateral de alto nivel en materia de seguridad, lo que analistas interpretan como parte de una estrategia de presión de Washington para forzar a México a aceptar un mayor grado de cooperación. Dan DePetris, analista de la organización Defense Priorities, señaló que Trump busca visibilizar el papel de Estados Unidos en la lucha antidrogas, desde los centros de inteligencia hasta el terreno operativo.
Según el Times, México ha rechazado hasta ahora la propuesta de operativos conjuntos y, en su lugar, ha planteado alternativas como ampliar el intercambio de información y reforzar la participación estadunidense en centros de mando. El diario señala que actualmente ya existen asesores de Estados Unidos en instalaciones militares mexicanas, donde colaboran mediante el flujo de inteligencia.
La cooperación bilateral en materia antinarcóticos ha estado históricamente rodeada de opacidad. En distintos momentos, ambos gobiernos han minimizado o mantenido en secreto el alcance real de la participación de agencias estadunidenses en operativos armados en México. Un ejemplo fue el testimonio de un agente de la DEA durante el juicio de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2019, quien detalló su participación directa en la captura del capo en Mazatlán en 2014.
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la presencia de la DEA en México fue limitada de manera significativa, lo que generó tensiones con Washington. No obstante, una investigación de Reuters reveló que, en paralelo, se fortaleció la cooperación con la CIA, particularmente en operaciones encubiertas de inteligencia realizadas junto con unidades especiales de las fuerzas armadas mexicanas.
El New York Times subraya que, aunque durante décadas prevaleció la desconfianza entre ambos países, esta se ha reducido gradualmente. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha señalado que hay menos de varios cientos de agentes estadunidenses en México, todos desarmados y autorizados por el gobierno mexicano.
Pese a ello, gran parte de esta colaboración continúa desarrollándose fuera del escrutinio público. “Estados Unidos opera detrás del escenario”, explicó DePetris, quien apuntó que México busca beneficiarse de la inteligencia estadunidense, pero exige discreción absoluta.
Aileen Teague, académica de la Universidad Texas A&M y especialista en la historia de la cooperación antidrogas bilateral, afirmó que la acción directa de Estados Unidos en México ha sido poco común o, en muchos casos, nunca reconocida oficialmente.
Trump y su círculo cercano han insistido en que México debe “hacer más” contra el narcotráfico. Para el mandatario, lograr concesiones visibles —como permitir operaciones conjuntas o ampliar el papel de agencias estadunidenses— representaría una victoria política que podría presentar como un hecho sin precedentes.
La idea de bombardear objetivos criminales en México no es nueva para Trump. Durante su primer mandato fue descartada por el alto mando militar, pero recientemente ha vuelto a ponerla sobre la mesa. El Times advierte que un ataque con drones o fuerzas armadas estadunidenses constituiría una violación directa de la soberanía nacional y podría debilitar seriamente al gobierno mexicano.