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En un inusual mensaje televisado a la nación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el costo de vida “está bajando”, atribuyó los problemas económicos a la migración y defendió sus políticas comerciales y energéticas, al tiempo que evitó referirse de manera directa a la creciente tensión con Venezuela, país al que su administración ha impuesto un bloqueo petrolero.
Durante un discurso de 19 minutos desde la Casa Blanca, Trump sostuvo que su gobierno ha logrado una recuperación económica acelerada y que el país se encamina a un “boom” sin precedentes. Sin embargo, encuestas recientes muestran un panorama distinto: solo 36 por ciento de los estadounidenses aprueba su manejo de la economía, mientras que casi la mitad identifica el alza de precios como su principal preocupación y más del 60 por ciento se declara pesimista sobre el próximo año.
Aunque el presidente insistió en que los precios “están cayendo rápidamente”, evitó mencionar rubros sensibles como la energía y los alimentos, cuyos costos continúan elevados para amplios sectores de la población. Analistas han señalado que parte de estas presiones están relacionadas con los aranceles promovidos por la propia administración, cuyos efectos recaen en buena medida sobre los consumidores.
En el plano internacional, Trump confirmó la imposición de un bloqueo a los petroleros venezolanos sancionados, una medida que busca limitar las exportaciones del país sudamericano. No obstante, el anuncio contrastó con la realidad operativa: solo alrededor del 40 por ciento de los buques que transportan crudo venezolano han sido sancionados, lo que deja abiertas rutas alternativas para que el petróleo continúe llegando al mercado global. Venezuela produce cerca de 850 mil barriles diarios, menos del uno por ciento del consumo mundial, un dato que relativiza el impacto del cerco energético.
Mientras el discurso se concentraba en logros internos, la Cámara de Representantes rechazó iniciativas para limitar eventuales acciones militares de Estados Unidos en América Latina, incluida Venezuela, reforzando el margen de maniobra del Ejecutivo en la región. Aun así, Trump evitó abordar directamente el tema venezolano durante su intervención.
El mandatario también responsabilizó a los migrantes indocumentados de la pérdida de empleos, la crisis habitacional y el aumento en el gasto público, pese a que diversos estudios señalan que la población migrante aporta más a la economía de lo que recibe. Trump reiteró cifras sobre supuestas llegadas masivas durante el gobierno de Joe Biden que han sido desmentidas por datos oficiales.
Entre anuncios simbólicos, el presidente prometió un “dividendo” de 1,776 dólares para más de un millón de integrantes de las fuerzas armadas, financiado con ingresos por aranceles, y adelantó que su próximo nombramiento al frente de la Reserva Federal coincidirá con su visión de bajar las tasas de interés “por mucho”.