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Washington.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo una broma sobre el ataque a Pearl Harbor durante una reunión con la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, en la Casa Blanca, en un hecho que rompe con décadas de cautela diplomática entre ambos países.
El comentario ocurrió en el Despacho Oval, durante una conferencia con medios. Trump respondió a una pregunta sobre por qué no se avisó a aliados, como Japón, de una operación militar reciente. “No le dijimos a nadie porque queríamos sorpresa. ¿Quién sabe más de sorpresa que Japón? ¿Por qué no me avisaron de Pearl Harbor?”, dijo.
Tras la declaración, hubo algunas risas entre asistentes. Sin embargo, Takaichi reaccionó sin intervenir, con un gesto serio y sin responder al comentario.
El ataque a Pearl Harbor, ocurrido el 7 de diciembre de 1941, llevó a Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, los gobiernos estadounidenses han evitado hacer referencias directas o críticas en presencia de líderes japoneses, como parte de una estrategia para mantener la relación bilateral.
Después de la guerra, Estados Unidos ocupó Japón e impulsó una Constitución pacifista. Con el paso de los años, ambos países consolidaron una alianza política, económica y de seguridad, especialmente durante la Guerra Fría.
En 2016, el entonces presidente Barack Obama visitó Pearl Harbor junto al primer ministro japonés Shinzo Abe, en un gesto enfocado en la reconciliación y la cooperación entre ambas naciones.
Especialistas en política internacional consideran que el comentario de Trump se aleja de esa línea. Señalan que la relación entre Estados Unidos y Japón se ha construido sobre acuerdos y una narrativa centrada en la cooperación, no en conflictos históricos.
El episodio ocurrió en el contexto de presiones de Estados Unidos para que Japón aumente su apoyo en temas internacionales, incluyendo asuntos de seguridad y energía.