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Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que las “autoridades interinas” de Venezuela venderán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo al mercado estadounidense, una operación que, según dijo, se realizará a precio de mercado y cuyos ingresos quedarán bajo su control directo. El anuncio se produjo apenas días después de la captura de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense en Caracas.
En una publicación en su red social Truth Social, Trump afirmó que el crudo, al que calificó como de “alta calidad”, será transportado en buques de almacenamiento y descargado directamente en puertos de Estados Unidos. Señaló que instruyó al secretario de Energía, Chris Wright, para ejecutar el plan de manera inmediata y aseguró que los recursos obtenidos se destinarán a beneficiar tanto al pueblo venezolano como al estadounidense.
De forma paralela, la Casa Blanca organiza una reunión en la Oficina Oval con directivos de empresas petroleras, entre ellas Exxon, Chevron y ConocoPhillips, para discutir inversiones en el sector energético venezolano. De acuerdo con reportes, Trump ha señalado que compañías estadounidenses podrían invertir miles de millones de dólares para rehabilitar la infraestructura petrolera del país sudamericano.
El anuncio ocurre en un contexto de alta tensión. Autoridades venezolanas informaron que al menos 24 elementos de seguridad murieron durante la operación militar que derivó en la captura de Maduro, mientras que el fiscal general de Venezuela afirmó que decenas de funcionarios y civiles fallecieron y calificó los hechos como un “crimen de guerra”. Cuba confirmó también la muerte de 32 de sus militares y policías que operaban en Venezuela. El Pentágono reportó siete militares estadounidenses heridos.
Trump defendió la operación frente a críticas del Partido Demócrata y recordó que administraciones anteriores también impulsaron cargos por narcotráfico contra Maduro. Sin embargo, legisladores demócratas expresaron preocupación por la falta de claridad sobre los objetivos de largo plazo de Estados Unidos en Venezuela y advirtieron sobre el riesgo de un conflicto sin una salida definida.
Encuestas recientes muestran una sociedad estadounidense dividida: alrededor de cuatro de cada diez personas aprueban la captura de Maduro, una proporción similar se opone y una parte significativa permanece indecisa. A nivel internacional, los acontecimientos han incrementado la inquietud sobre un posible giro expansionista de la política exterior estadounidense en la región.