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Ciudad de México.- El Tren Maya, uno de los proyectos emblemáticos del gobierno de la Cuarta Transformación, sigue acumulando pérdidas millonarias y no ha logrado generar ingresos suficientes para sostenerse. Según los estados de resultados de la paraestatal, entre enero y septiembre de este año, el proyecto registró un déficit de 2 mil 681 millones de pesos.
A más de un año de su puesta en marcha, la operación ferroviaria no ha logrado diversificar sus líneas de negocio ni atraer un flujo significativo de turistas nacionales o internacionales. En lo que va de 2025, la empresa apenas recaudó 387 millones de pesos por servicios de transporte y otros ingresos relacionados con paquetes turísticos y la operación ferroviaria. La venta de souvenirs, una de las apuestas comerciales del proyecto, solo generó 689 pesos.
Dependencia del presupuesto y recursos del DNR
A pesar de estas pérdidas, el Tren Maya continúa dependiendo de recursos públicos. La mayor parte de su financiamiento proviene del Derecho de No Residente (DNR), un impuesto cobrado a turistas extranjeros que pernoctan en México. Entre enero y septiembre, la paraestatal recibió 2 mil 168 millones de pesos de este fideicomiso, además de 1 mil 176 millones de pesos en subsidios directos del gobierno federal.
En su informe financiero, la empresa aclara que estos recursos no constituyen utilidad propia, sino que reflejan la administración de fondos públicos. Sin embargo, el dato revela la dependencia estructural del Tren Maya del erario, y la incapacidad de generar ingresos operativos suficientes para cubrir sus costos.
Resultados limitados en pasajeros y proyecciones de carga
Aunque en la primera mitad del año el Tren Maya transportó casi la misma cantidad de pasajeros que en todo 2024, esto no ha logrado mejorar su situación financiera. Las pérdidas persisten y el proyecto sigue siendo sostenido principalmente por subsidios y aportaciones del gobierno.
La estrategia anunciada por las autoridades es que la división de carga impulse la rentabilidad del Tren Maya, abriendo el intercambio de mercancías en el sureste del país. Sin embargo, hasta ahora, el proyecto no ha mostrado avances concretos en la integración de este servicio ni en la consolidación de una operación comercial autosuficiente.
Un proyecto emblemático, pero en números rojos
El Tren Maya ejemplifica los desafíos de los grandes proyectos emblemáticos del gobierno de la 4T: altos costos de operación, dependencia de recursos públicos y resultados comerciales limitados. A más de un año de funcionamiento, la promesa de un ferrocarril rentable y motor económico para el sureste sigue siendo una meta lejana, mientras las pérdidas acumuladas continúan creciendo.