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Tabú, el tema de la sexualidad en personas con discapacidad

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Agencia eSe.-  “El sistema de salud en nuestro país tiene anulada la educación de la sexualidad para personas con discapacidad”, afirmó Nadia Arroyo Estrada, directora de la organización civil Compartiendo Saberes y Transformando Realidades, que atiende a poblaciones en condición de vulnerabilidad, como niños y jóvenes con discapacidad y personas sordas. “Si no somos atendidos los que no tenemos discapacidad, que de alguna forma somos más visibles y que nuestra sexualidad está más aceptada, ¿qué podemos esperar en cuanto a servicios para una población que está invisibilizada y cuya sexualidad se sigue negando?”.

En entrevista con NotieSe, Arroyo explicó que los tabúes en torno a la sexualidad de quienes viven con alguna de las diferentes discapacidades están aún muy arraigados en la sociedad. “El tabú pesa muchísimo a las personas que no tenemos discapacidad y que le tenemos miedo al tema”.

Según la experiencia de su organización –fundada en 2009–, se ha detectado que, por ejemplo, las mujeres invidentes con frecuencia tienen papiloma humano y no lo saben, y no hay campañas dirigidas para que ese sector pueda estar pendiente de su estado de salud o sepa a qué servicios acudir cuando no tiene seguridad social.

“Cuando las personas con discapacidad van al médico muy rara vez se toca el tema de sexualidad”, comenta Nadia Arroyo, quien apunta que cuando se les pregunta a los médicos en qué momento exploran en tema con sus usuarios, dicen que no lo tocan si la persona no lo saca a colación. “Y muchas veces, cuando sacan el tema, la respuesta del profesional es que no se siente competente para responder las dudas”, por lo que refiere a la persona al área de psicología, donde puede ser que le digan que no es un tema de psicología y lo regresen con el doctor. “A final de cuentas nadie contesta sus preguntas”.

Otro caso es el de las mujeres que usan silla de ruedas y quieren hacerse un estudio de papanicolau: “no les es posible porque las clínicas no cuentan con la silla especial para quienes tienen discapacidad motora; nadie la tiene”.

En cuanto a las personas sordas, continúa la especialista, cuando llegan a acudir a los servicios médicos por alguna situación íntima se encuentran con que no hay intérpretes. “Lo que les dicen en el lugar es que lleven a alguien de su familia para que les ayude a interpretar, pero la privacidad entonces queda totalmente anulada y la persona prefiere no ir porque no quiere revelarle a su familia que tiene prácticas sexuales o incluso una condición como VIH”.

Aun cuando el prejuicio dicta que las personas con discapacidad son asexuales, Nadia Arroyo ha observado que éstas pueden asumir dos posturas frente a su vida sexual. Una es la que asumen las personas que aunque tienen el deseo y el derecho a ejercer su sexualidad, están sumamente reprimidos “por el tabú social que pesa mucho de que la persona con discapacidad no debería ejercer su sexualidad”. La otra la adoptan quienes sí ejercen la sexualidad “y la ejercen muy libremente pero muy poco informados, por lo cual tienen muchas prácticas de riesgo; no hay atención preventiva en lo que tiene que ver con la salud”.

Abuso sexual, más frecuente en la discapacidad

 

El del abuso sexual fue un tema que emergió a raíz del trabajo que Compartiendo Saberes hace en cuanto a educación de la sexualidad con poblaciones discapacitadas. “Al menos en las poblaciones con las que hemos trabajado, podemos decir que 8 de cada 10 personas con discapacidad han tenido algún evento de abuso sexual en su vida”, sostuvo. Es decir, junto con algunas investigaciones realizadas en otros países, se observa que existe “una experiencia de abuso más elevada que las personas sin discapacidad”. Según la activista, hay varios factores asociados a este tipo de abuso. “Ser mujer y tener discapacidad es un doble riesgo”, aunque esto no significa que los niños, jóvenes y adultos no puedan sufrir también de esta agresión. “Entre los factores de riesgo que vemos, sobre todo en personas con discapacidad intelectual, es que el cuerpo y las reacciones físicas corresponden a una edad y a veces la edad mental corresponde a otra, lo que hace mucho más vulnerables a las mujeres con discapacidad intelectual frente a las otras discapacidades”.

En el caso particular de las mujeres, algunos médicos todavía recomiendan a sus padres que sean esterilizadas quirúrgicamente, menciona Arroyo Estrada. “Y muchas familias compran la idea de que eso es seguridad, o sea, que ya porque operaron a la persona y ya no tiene la capacidad de tener hijos, no va a suceder un abuso sexual, por ejemplo”. Así, puede suceder que algunas mujeres con discapacidad vivan abuso durante mucho tiempo y la familia no se dé cuenta porque no hay un embarazo de por medio.

Ofrecerán servicios y productos

El foro “México sin barreras” se llevará a cabo del 15 al 17 de mayo próximos, en Expo Bancomer Santa Fe. Ahí se ofrecerán productos y servicios para las personas con diversas discapacidades, por lo que quienes se dediquen a su cuidado podrán encontrar equipos para movilidad reducida, aparatos ortopédicos, equipamiento para rehabilitación física, equipo de cómputo, equipamiento de talleres ocupacionales, informática y sistemas de comunicación, publicaciones especializadas, material deportivo y educativo y productos de higiene, protección y cuidado personal.

Asimismo, se impartirán talleres y conferencias, como la que estará dando Compartiendo Saberes y Transformando Realidades acerca de la sexualidad en la discapacidad.

El programa, los horarios, los costos y toda la información sobre el evento se puede consultar en la página webTabú, el tema de la sexualidad en personas con discapacidad

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