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En 2009, una visita a la Biblioteca Nacional de España en Madrid cambió el rumbo de las investigaciones del historiador de la cartografía Chet Van Duzer. Al abrir un manuscrito de la Geografía de Ptolomeo del siglo XV, descubrió algo inusual: decenas de mapas abarrotados de criaturas acuáticas minuciosamente dibujadas, un detalle ausente en las demás copias conocidas. Ese hallazgo detonó una investigación exhaustiva que culminó en su libro Monstruos marinos en mapas medievales y renacentistas.
Entre la advertencia de peligro y el arte por encargo
Lejos de ser meras fantasías arbitrarias, la presencia de tritones, cerdos marinos y caballos acuáticos en la cartografía europea cumplía propósitos específicos. En una época donde se creía que cada animal terrestre tenía su contraparte en el océano, estas representaciones servían como advertencias visuales sobre los riesgos del mar y, en ocasiones, para ahuyentar a navegantes rivales.
Asimismo, respondían a un valor ornamental y comercial. En la transición de los mapas manuscritos a los impresos, los cartógrafos contrataban a artistas especializados para ilustrar estas bestias —extraídas de bestiarios y textos de Plinio el Viejo— para elevar el valor visual de las obras, coleccionadas principalmente por la élite noble y académica.
El mito de "Hic sunt dragones" y el fin de una era
Uno de los hallazgos más reveladores de Van Duzer desmonta un mito popular: la famosa frase en latín Hic sunt dragones ("Aquí hay dragones") casi no existe en la cartografía histórica, pues solo se ha documentado en tres objetos cartográficos en todo el mundo, entre ellos el célebre globo de Hunt-Lenox de 1510.
A finales del siglo XVI, los monstruos comenzaron a desaparecer de los mapas a medida que la disciplina adoptó un enfoque más matemático y científico. El océano dejó de percibirse como un abismo insondable y aterrador para transformarse en un espacio de exploración y comercio. No obstante, Van Duzer sostiene que la fascinación y el temor por las profundidades abisales siguen plenamente vigentes en la imaginación moderna.