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Ciudad de México.- La diplomacia de las "cartas fuertes" parece estar topándose con un muro de silencio en Washington. La presidenta Claudia Sheinbaum reveló que, pese a las múltiples notas diplomáticas enviadas, el gobierno de Donald Trump ha hecho caso omiso a las investigaciones por la muerte de 15 mexicanos bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) o en operativos migratorios.
El caso más reciente, el de Alejandro Cabrera Clemente en Luisiana, ha sido la gota que derramó el vaso, obligando al Gobierno de México a buscar justicia fuera de los canales bilaterales habituales.
Los puntos críticos de la denuncia:
- Sin respuestas "puntuales": Sheinbaum reconoció que Washington no ha respondido con claridad sobre qué pasó en cada uno de los 15 fallecimientos.
- El elefante en la habitación: En sus llamadas directas con Trump, la mandataria admitió que no han tocado específicamente la situación de los centros de detención, aunque sí ha manifestado su rechazo a las redadas del ICE: "Muchos mexicanos cuyo único delito es no tener papeles son ciudadanos que trabajan allá".
- Ofensiva internacional: Ante la falta de eco en la Casa Blanca, México llevará los casos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y diversas instancias de la ONU.
La nueva estrategia: Consulados "en el terreno"
Para evitar que la cifra de muertos siga subiendo, Sheinbaum ordenó una medida sin precedentes: los cónsules mexicanos en Estados Unidos deberán realizar visitas diarias a los centros de detención. El objetivo es hablar cara a cara con los connacionales y verificar que no sufran maltratos.
"No puede permitirse"
"Vamos a defender a los mexicanos en todas las instancias... se tiene que hacer la investigación por presunto maltrato o violación a los derechos humanos", sentenció la presidenta, subrayando que el acompañamiento legal para las familias que deseen demandar en cortes estadounidenses ya está en marcha.
¿Por qué importa?
Mientras la retórica de Trump se endurece contra la migración, la vulnerabilidad de los mexicanos en detención alcanza niveles alarmantes. La falta de "investigaciones serias" por parte del gobierno estadounidense deja a las familias en un limbo legal y emocional, convirtiendo la protección consular en la última línea de defensa para miles de trabajadores en el exterior.