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Ciudad de México.- Claudia Sheinbaum ha decidido cambiar las reglas del juego con el magisterio, y el mensaje lleva dedicatoria implícita para los liderazgos sindicales. La presidenta de México lanzó una dura advertencia desde Palacio Nacional, asegurando que el viejo modelo donde el sindicato y el gobierno repartían las plazas docentes en "Comisiones Mixtas" fue una fábrica de corrupción. Con esto, la mandataria justifica su nueva estrategia: ignorar a las cúpulas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y operar una consulta directa en las aulas.
La jefa del Ejecutivo federal reiteró que a partir de agosto su administración comenzará un despliegue histórico para visitar plantel por plantel. El objetivo es escuchar las demandas reales de las maestras y los maestros, dejando de lado a unas dirigencias que, a ojos de la Presidencia, no están llevando a ninguna solución real y solo buscan revivir las prácticas discrecionales del pasado para decidir quién obtiene una plaza o una promoción.
La voz de las aulas contra la evaluación
A pesar del dardo a las cúpulas, Sheinbaum reconoció que el magisterio mantiene un descontento legítimo respecto a los actuales esquemas de evaluación docente heredados de administraciones previas. Por ello, la mandataria matizó su postura señalando que la consulta a ras de suelo servirá para reconfigurar el sistema bajo las condiciones que los propios profesores decidan.
"Vamos a ir a preguntar qué es lo que opinan, y lo que ellos opinen, eso va a ser", afirmó la mandataria, buscando desactivar el descontento de las bases.
La CNTE responde con el puño en alto
La declaración de guerra a las "cúpulas" no cayó bien en los campamentos de la Coordinadora. En respuesta inmediata al amago de ser puenteados por el gobierno federal, la CNTE acordó mantener y reforzar su ya prolongado plantón en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Lejos de replegarse, el ala disidente del magisterio anunció una intensificación de sus jornadas de movilización que arranca este mismo lunes. La estrategia de presión incluye la liberación de casetas de peaje en los principales accesos a la capital de la República y acciones similares en los estados de la República donde el movimiento tiene mayor fuerza, dejando en claro que la batalla por el control de la educación se jugará tanto en los salones de clase como en el asfalto.