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Ciudad de México.- La investigación sobre la presunta presencia de agentes estadounidenses no acreditados operando en suelo mexicano volvió a agitar el tablero político. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo optó por enfriar las especulaciones en torno a la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia "Maru" Campos, aclarando de tajo que el Gobierno Federal no tiene una "cacería" en su contra y que el asunto está estrictamente en la cancha de una Fiscalía General de la República (FGR) autónoma.
“Nuestro gobierno no está haciendo ninguna investigación. La fiscalía ha sido muy abierta: fue llamada para dar su versión, no está imputada de nada", cortó de tajo la mandataria, acusando a la oposición de querer sembrar una narrativa de persecución política.
El fantasma de los agentes extranjeros en Chihuahua
El caso, que toca las fibras más sensibles de la soberanía nacional, mantiene bajo la lupa la actuación de las autoridades locales en la frontera. Sheinbaum explicó que el requerimiento a Maru Campos responde únicamente a la necesidad de recabar información sobre los supuestos operativos ilegales de agencias de Estados Unidos en su estado, sin que esto signifique una acusación formal.
La postura oficial: "Este no es un asunto político. Es un asunto de una investigación que está llevando la FGR", enfatizó Sheinbaum, lamentando que algunos sectores prefieran ignorar los comunicados técnicos de la fiscalía para generar ruido mediático.
Monsiváis en la mañanera: "La doctrina del conservadurismo es la hipocresía"
Donde la presidenta no se guardó nada fue al reaccionar al bloque de apoyo que los expresidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón armaron en favor de la gobernadora chihuahuense. Fiel al estilo de la 4T, Sheinbaum sacó la artillería pesada y recurrió a la literatura para tundir a los exmandatarios.
"Como decía Monsiváis: la doctrina del conservadurismo es la hipocresía. Y la verdad, pues sí, hay mucha hipocresía. No hay autocrítica de lo que pasó en ese periodo y todavía hablan de mano dura o de regresar a la guerra contra el narco”, lanzó.
Frente a las críticas y las aguas turbulentas de la geopolítica fronteriza, la titular del Ejecutivo se declaró “muy tranquila y muy serena”, cobijándose en las recientes movilizaciones ciudadanas. Para la presidenta, el respaldo popular en las calles no es para ella, sino un mensaje claro de que la mayoría de los mexicanos abraza la defensa de la soberanía y la continuidad de su proyecto.