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Sheinbaum responde a Trump: el T-MEC no es un favor, es un negocio para EU

Desmontar el T-MEC no sería un castigo para México, sino un riesgo directo para la economía estadounidense, le advierte la presidenta a Trump.

El acuerdo no depende de discursos, afirmó la presidenta.

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México.- Las descalificaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) volvieron a poner en el centro del debate la viabilidad de uno de los pilares económicos de América del Norte. Frente a ese escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum optó por una respuesta menos política y más estructural: el acuerdo, dijo, no depende de discursos, sino de una integración económica que ya es irreversible.

Desde Palacio Nacional, la mandataria cuestionó implícitamente la narrativa de Trump al subrayar que quienes más presionan para mantener el tratado no son los gobiernos, sino los propios empresarios estadounidenses. “Nuestras economías están profundamente interrelacionadas”, afirmó, al descartar un escenario realista en el que el T-MEC desaparezca sin generar costos severos para Estados Unidos.

Las declaraciones de Sheinbaum se producen un día después de que Trump calificara al acuerdo como “irrelevante” durante una visita a una planta de Ford en Michigan, donde incluso minimizó la importancia de los vehículos fabricados en Canadá y México. Para el mandatario republicano, tener o no el tratado “da igual”.

La presidenta mexicana respondió con ejemplos concretos que contrastan con ese discurso. Recordó que empresas estadounidenses mantienen y amplían inversiones en México, incluso fuera del sector automotriz, y mencionó la reciente compra de una compañía de transformadores por una firma estadounidense como señal de confianza en el país.

Sheinbaum también expuso cómo la interdependencia va más allá de las cifras comerciales. Relató que, tras el cierre temporal del puente internacional de Ciudad Juárez por protestas de productores agrícolas, funcionarios del Departamento de Estado intervinieron de inmediato debido al impacto directo que la interrupción estaba generando en cadenas productivas estadounidenses.

Los datos refuerzan el argumento: alrededor de 400 mil vehículos cruzan diariamente la frontera y el intercambio comercial bilateral alcanza los 300 mil millones de dólares. Para la presidenta, estas cifras evidencian que el T-MEC no es un favor ni una concesión, sino una necesidad operativa para ambas economías.

Aunque evitó un enfrentamiento directo con Trump, Sheinbaum dejó claro que el debate no es ideológico, sino estratégico. En diciembre pasado, el mandatario estadounidense adelantó que podría dejar expirar el tratado o sustituirlo por otro acuerdo, una postura que, desde México, se observa como un riesgo compartido.

La presidenta ha insistido en que el T-MEC es la única plataforma viable para que América del Norte compita frente al avance económico de China, una realidad que, más allá de los discursos de campaña, condiciona las decisiones de inversión, producción y empleo en los tres países

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