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Sheinbaum analiza el uso de fracking en México para reducir la importación de gas de EU

Con el 75% del consumo nacional dependiendo del extranjero, la administración busca elevar la producción de Pemex y garantizar el combustible para las nuevas plantas de energía.

¿Adiós al tabú del fracking? Sheinbaum abre la puerta a la fractura hidráulica.
¿Adiós al tabú del fracking? Sheinbaum abre la puerta a la fractura hidráulica.

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Lo que antes era un "no" rotundo, hoy es un "vamos a analizarlo". La presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto sobre la mesa la posibilidad de utilizar la fractura hidráulica (fracking) para extraer gas de lutitas en México. ¿La razón? El país está amarrado a los tubos que vienen de Estados Unidos, de donde proviene el 80% de sus importaciones de gas.

El comité de los dos meses

Para evitar el costo político y ambiental de esta técnica —famosa por su alto consumo de agua y riesgos geológicos—, Sheinbaum no firmará un cheque en blanco. El próximo miércoles se presentará un comité de científicos que tendrá 60 días para responder una pregunta clave: ¿Existe un fracking "limpio"?

  • La búsqueda: Tecnologías que usen químicos menos dañinos.
  • El recurso: Uso de agua salada reciclada en lugar de agua dulce.
  • El objetivo: Determinar si México puede tocar sus reservas "no convencionales", que son casi el doble de las convencionales.

Las cifras del dilema

El director de Pemex, Víctor Rodríguez, y la secretaria de Energía, Luz Elena González, dejaron claro que el hambre de gas en México es voraz:

  • Consumo nacional: 9,000 millones de pies cúbicos.
  • Lo que producimos: Solo 2,300 millones.
  • El plan 2030: Llegar a producir 4,490 millones, pero para lograrlo, el gas no convencional es indispensable.

Entre el ciclo combinado y la realidad

La urgencia no es casualidad. El Gobierno está por inaugurar siete plantas de ciclo combinado y planea cinco más. Todas estas plantas necesitan gas natural para encender el interruptor del país. "Difícilmente se acabará con la importación, pero necesitamos viabilidad", admitió la mandataria, estimando que desarrollar esta producción propia tomaría entre 10 y 15 años.

El giro: Mientras AMLO mantuvo el fracking bajo llave durante todo su mandato, Sheinbaum busca un punto medio entre la ciencia y la necesidad industrial. El veredicto de los expertos en dos meses definirá si México se une a la fiebre del shale o sigue dependiendo de los precios y la voluntad de Texas.

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