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El Senado aprobó por unanimidad la reforma constitucional que establece la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, de manera gradual. La modificación al Artículo 123 fue avalada con 121 votos a favor y ninguno en contra, y plantea que la aplicación completa se alcance en 2030. La iniciativa fue impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y retoma una demanda histórica de la clase trabajadora.

Oposición critica que no se fijen dos días obligatorios de descanso
Aunque PAN y PRI votaron a favor, cuestionaron que la reforma no establezca de forma explícita dos días de descanso por ley ni la aplicación inmediata del nuevo esquema. Senadores de ambos partidos señalaron que el cambio es insuficiente y calificaron la gradualidad como tardía. La priista Carolina Viggiano sostuvo que se trata de una “simulación”, mientras que Karla Toledo afirmó que mantener seis días de trabajo perpetúa el desgaste laboral.
Desde Morena y el PT, los presidentes de las comisiones dictaminadoras, Óscar Cantón Zetina, Enrique Inzunza y Geovanna Bañuelos, defendieron la implementación escalonada para evitar efectos negativos en la economía. Cantón Zetina indicó que la reforma beneficiará al 65% de los trabajadores y permitirá que las horas extra, que podrán ampliarse de 9 a 14 semanales, sean voluntarias.
El senador Inzunza sostuvo que la iniciativa no es coyuntural y forma parte de un proceso de transformación laboral. Recordó el debate de 1916 que dio origen a la jornada de ocho horas y afirmó que la reforma busca actualizar ese principio.
La propuesta ahora será enviada a la Cámara de Diputados, donde ya se anticipan intentos de modificarla para fijar por ley los dos días de descanso.
